Tarragona es la provincia reina en denominaciones de origen del país. En su interior, en la llanura, protegida por la sierra de Prades y entre los ríos Francolí y Anguera, encontramos la DO Conca de Barberà. Por si no acabáis de situarla en el mapa, os menciono dos referencias conocidas por todos: el monasterio de Poblet y el precioso pueblo de Montblanc.
Esta DO es de mi quinta, se creó en 1985, aunque su historia vinícola es milenaria, con un impulso muy importante durante el siglo XII gracias a los monjes del monasterio. En estos momentos, forman parte de ella un total de 30 bodegas, seis son conocidas como Catedrales del Vino. Pero si algo hace especial y única a la Conca, es su uva tinta identitaria: la trepat, una variedad autóctona que destaca por producir vinos frescos, afrutados y ligeros y que se ha convertido en un auténtico hilo conductor del enoturismo de la comarca. Por su delicadeza, históricamente siempre se habían elaborado vinos rosados con esta variedad hasta que, en 2004, la bodega Carles Andreu rompe con esta tradición y elabora el primer vino tinto. Si queréis vivir en primera persona la Conca y conocer y probar los vinos que elaboran con su uva de referencia, anotad estas tres bodegas que no os podéis perder.
Josep Foraster es un clásico situado en Montblanc. La experiencia comienza entre viñedos, a los pies de las montañas de Prades y sigue dentro de la bodega, donde os sorprenderán con su colección de herramientas antiguas. La cata final incluye 4 vinos donde, por supuesto, la trepat siempre está presente. No podéis iros de allí sin llevaros una botella de su vino Julieta, uno de mis vinos tintos catalanes favoritos.
Acabamos en Clos Montblanc, una finca preciosa en Barberà de la Conca con una bodega moderna comandada por Pilar Carbonell, la hija del fundador del proyecto
Rendé Masdeu es una bodega familiar de la Espluga de Francolí que supo renacer después de la riada del 2019. Cada fin de semana, Jordi y Mariona abren sus puertas para explicar, en primera persona, su historia de superación y el proyecto que han hecho crecer. Durante el año proponen experiencias muy singulares como el desayuno tradicional de vendimia, experiencias con perros truferos o las populares calçotades en su restaurante. Además, podréis alojaros en La Masia, una casa tradicional del siglo XIV, para vivir la Conca con calma.
Acabamos en Clos Montblanc, una finca preciosa en Barberà de la Conca con una bodega moderna comandada por Pilar Carbonell, la hija del fundador del proyecto. Se encuentra entre los monasterios de Santes Creus y Poblet, a pocos kilómetros de Montblanc y en plena ruta del Cister. En Clos Montblanc, rodeados de bosque, viñedos y masías, podéis disfrutar de diferentes opciones de visita, incluso de una opción de “menú maridaje”: una experiencia exclusiva en la masía Mas Vidal, en el corazón de la finca familiar. Ya no tenéis excusa para no ir a conocer en primera persona el apreciado trepat.