Los que nos dedicamos al sector del vino llevamos un primer trimestre de 2026 de locos. Como cada año, todos los organizadores de ferias y eventos importantes a nivel europeo parecen ponerse de acuerdo para planificarlos todos entre enero, febrero y marzo. Es muy divertido y apasionante, pero también agotador y, esta vorágine, me ha hecho pensar en lo difícil que es, a pesar de tener muchísimos vinos en el mercado y a nuestro alcance, encontrar momentos de pausa para disfrutarlos con las personas queridas o, a veces, con la buenísima compañía de uno mismo.
Una buena copa, que puede ser perfectamente aquella que “sólo” nos aporta placer y desconexión, nos puede ayudar a crear un recuerdo memorable que siempre asociaremos a esa botella, a la situación o con las personas con las que la hemos compartido. Así pues, mi propuesta reflexiva de este sábado es que elijáis uno de estos tres vinos que os recomiendo y que lo vayáis a buscar, y así os regaléis una excusa para deteneros, abrir una buena botella y saborearla con calma.
Las comidas familiares a menudo se alargan y, cuando la comida ya ha terminado, pero nadie tiene prisa por marcharse, la conversación va y viene y abrimos los frutos secos y los dulces, es el momento en que las burbujas hagan su aparición estelar
Si tenéis algún encuentro en los próximos días con el grupo de amigos, necesitáis un vino que guste a todos los paladares. Seguramente también querréis sorprender y quedar bien, así que quedaros con esta primera idea que os aseguro que no fallará. Dejaréis a todos boquiabiertos cuando lleguéis al encuentro con el Ú Blanc, porque es un vino nuevo que acaba de salir al mercado. Lo elabora la bodega Clos de Basella, situada en Siurana d’Empordà. Un proyecto también de nueva creación que elabora vinos de autor que han nacido de viñedos arraigados, pues tienen todos ellos entre 20 y 90 años, con el ecologismo y el amor por el territorio ampurdanés como valores principales. La base de Ú es garnacha blanca y un punto de moscatel. Un vino con una nariz floral, intensa y apetitosa. ¡Fresco, fácil, mediterráneo y apto para todos los públicos!
Ahora cambiamos de registro y nos centraremos en aquellas cenas románticas que, de vez en cuando, es recomendable tener con la pareja. En esta ocasión, necesitamos un vino con mayor identidad, más estructura y un buen recorrido. Un buen ejemplo puede ser el Milmanda de la Familia Torres. Es un clásico catalán, de aquellos que no pasan de moda, nacido en los años ochenta inspirado en los grandes vinos blancos franceses de la Borgoña, por tanto, es un 100% chardonnay. Milmanda es un vino blanco de guarda, de aquellos que obtenemos su mejor versión si tenemos un poco de paciencia, pero una vez lo probéis, os gustará tanto que os recomendamos que tengáis más de una botella a mano.
Por último, no sólo deben reservarse las largas sobremesas con la familia para los días de Navidad. Las comidas familiares a menudo se alargan y, cuando la comida ya ha terminado, pero nadie tiene prisa por marcharse, la conversación va y viene y abrimos los frutos secos y los dulces, es el momento en que las burbujas hagan su aparición estelar con un buen espumoso y, si podemos escoger, mejor que sea de larga crianza. En esta ocasión os recomendamos el Ex·Vite, de Llopart, un coupage de xarel.lo y macabeo que procede de tres viñedos históricos de la finca, plantados entre 1934 y 1981. Un Corpinnat seco, complejo y profundo, ideal para redondear un momento como éste.
Feliz fin de semana a todos y, ya sabéis, ¡si queréis más recomendaciones como las de hoy no dejéis de seguirnos en La Gourmeteria!