Aquel sábado, el día despuntaba con un único plan en el horizonte: ir a ver a un amigo que hacía una cata popular de vinos en la plaza de Alella. Nos encaminamos con un amigo en común sin ninguna expectativa, pero la noche nos sorprendió con un despliegue de comida y vinos que no habríamos imaginado nunca. 

A mí ya me habían hablado del restaurante Leandre, que maneja Leandre Araiz, cocinero curioso por el vino que he encontrado a menudo en alguna feria, y que tiene en sus manos toda la juventud y todo el talento que se necesitan para hacer de su restaurante una parada obligatoria de la provincia de Barcelona, aunque este año ya es una dirección que vale mucho el desplazamiento.

Corvina con sobrasada y parmentier. / Foto: Rosa Molinero Trias

Los amantes del capipota encontrarán en Leandre una ejecución golosa y potente del plato, con garbanzos, chorizo picante y encurtidos

Sentados en la barra, dejamos hacer a Leandre mientras elegíamos vino, charlando con su camarero, Hèctor Márquez, y lo primero que nos saludó el paladar fue una fina lámina de entrecot madurado sobre un brioche, con pimiento confitado, mostaza y encurtidos (6,50 €). Es su versión del mítico pepito de ternera. Imprescindibles de la temporada, unos espárragos de Navarra acompañados de una salsa gribiche y de un poco de almendra (16 €) que en cocina supieron poner al punto. 

En un giro original hacia el mar y montaña, crudo de bonito napado con un fondo potente de pimiento del piquillo hecho pil-pil y coronado con raifort y eneldo (16 €). Y de vuelta hacia la tierra, torreznos con el punto picante de la salsa Valentina y el toque ácido y aromático de la finger lime (10 €). Encontraremos más cerdo sobre la alcachofa, en forma de un velo de papada que guarda una yema, y que va chorreando de su jugo reducido (18 €).

Los amantes del capipota encontrarán en Leandre una ejecución golosa y potente del plato, con garbanzos, chorizo picante y encurtidos (16 €). El festín prosiguió con una receta de inspiración francesa, las colmenillas con foie, que en este caso son a la crema de foie y con dumplings rellenos de cerdo y de pato (28 €), donde todo estaba en su sitio, todo era sabroso y todo brillaba, como en un sueño idílico que querría tener recurrentemente. 

Colmenillas a la crema de foie. / Foto: Rosa Molinero Trias

La botella de Les Pelioches, del Tandem (2023) de Alain Graillot, de la Winninger (2023) de Tim Roettgerding corrieron la carrera de relevos con todo este festín que aún no termina: a los guisantes con morcilla y parmentier (20 €), caldosos y con las cotas muy altas de sabor a las que hace subir la cocina de Leandre les siguieron la corvina con sobrasada y parmentier (20 €) y unas mollejas caramelizadas, con mantequilla negra, alcaparras, piparras y coliflor (20 €), para llorar. 

Así como Almarge se ha convertido en un lugar de visita permanente, Leandre debería ser un imperdible para todo gastrónomo que piense en salir de Barcelona, que se encuentre por la zona o no, que quiera entender cómo la cocina que hoy caracteriza la ciudad se extiende mucho más allá del Besòs, pero, sobre todo, para todo el mundo que quiera disfrutar, en la mesa o la barra, de una comida bien elaborada donde el cuidado y la atención rebosan por todos lados.