A veces me resulta difícil hablar de restaurantes de cocina catalana moderna sin sentir que caigo en la pedantería de quien siempre explica lo mismo. Cada vez son más los restaurantes regentados por jóvenes que interpretan las recetas tradicionales para actualizarlas con presentaciones e ingredientes diferentes. Una tendencia al alza que ya se ha visto en 2025 y que sin duda marcará 2026. Pero todos estos locales, desde Franca a Finorri, pasando por Glug o Sisè —que hay vida más allá de Barcelona— tienen algo que los hace únicos, a pesar de que formen todos parte de un mismo movimiento.

Nueva apertura de cocina catalana en Barcelona

El restaurante Bornès acaba de abrir puertas en la calle de la Carassa, 2. Un rincón del Born (literalmente un rincón) que hace un siglo había sido una vaquería del barrio. El espacio es peculiar. Cuando hablamos de restaurantes del Eixample es sencillo describir el interior de un local porque todos son más o menos iguales. Pero en el Born la cosa cambia, especialmente en un lugar como este.

Entrada del restaurant Bornès. / Foto: Jordi Domènech
Entrada del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech

En el recibidor hay dos barras: una a mano derecha, que es la principal, y una al fondo, que es para comer platos fríos. Entre las dos, un pequeño pasillo en forma de arcada lleva a la cocina y al comedor principal, que se divide en dos alturas. Algunas paredes de piedra atesoran decoraciones de azulejo originales del histórico local, y otras están pintadas de un acogedor color verde oscuro. Una ventana conecta la cocina con el comedor para deleite de los comensales más curiosos. La iluminación es tenue y el ambiente cálido, junto con la amabilidad del personal, hacen que enseguida te sientas bien acogido en el restaurante.

Interior del restaurant Bornès. / Foto: Jordi Domènech
Interior del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech

La oferta de Bornès, como decía al principio, es de cocina catalana moderna. Platos tradicionales interpretados con técnicas modernas y que cumplen una doble función: por un lado, satisfacer la tripa y curar el alma de los catalanes que ya conozcan los platos. Por otro, divulgar la cultura y la gastronomía catalana a quien no la conozca a través de los platos, pero también de los peculiares y deliciosos cócteles de autor.

La carta de Bornès es bonita, fácil de entender y divertida. La oferta se compone de diferentes entrantes para compartir, platos principales y postres

Fricandó, suquets y cócteles

Estoy harto de ver nombres como Sex on the beach en las cartas de las coctelerías modernas. No sabes qué lleva, ni qué sabor tiene y además hace de mal pedir. Estoy mucho más a favor de pedir un crema catalana, un pa amb tomàquet o un Gaudí, cócteles arriesgados, porque son muy diferentes de lo que estamos acostumbrados a ver, pero que son sin duda la clave para que una coctelería funcione. Son originales, sirven para difundir cultura catalana y además están buenísimos. Cócteles que pueden servir tanto para empezar como para acabar la comida.

Suquet de gamba del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech
Suquet de gamba del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech

La carta de Bornès es bonita, fácil de entender y divertida. La oferta se compone de diferentes entrantes para compartir, platos principales y postres. Algunos de los entrantes más curiosos son la cecina con salmorejo, una bomba de sabor y textura, o la clotxa en miniatura, una versión inédita de este plato típico de las Terres de l'Ebre. Los principales no se quedan atrás; el fricandó y el picantó son excelentes, con una textura perfecta de la carne y una salsa gustosísima. También son extraordinarios el suquet de gamba roja y los rigatoni rellenos, que están a medio camino entre macarrones de cardenal y canelones de secreto ibérico

Bornès es una fantasía. Un lugar donde han arriesgado, pero han acertado de pleno

Picantó del restaurant Bornès. / Foto: Jordi Domènech
Picantó del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech

Todo ello se puede maridar con más de un centenar de opciones de vino, casi todos catalanes, que Jan, sumiller del restaurante, recomienda acertadamente. Para cerrar la comida, en lugar de un postre, el cóctel 'crema catalana' es el colofón de una comida excelente. Al principio era reticente; me encanta la crema catalana normal y corriente y cambiarla por un cóctel se me hacía extraño. Pero la apuesta, arriesgada, es un acierto total. El cóctel es como si te bebieras una crema catalana (con un punto alcohólico) y se acompaña con una crema exquisita por encima que puedes comer a cucharadas.

Cóctel 'crema catalana' del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech
Cóctel crema catalana del restaurante Bornès. / Foto: Jordi Domènech

Bornès es una fantasía. Un lugar donde han arriesgado, pero han acertado de pleno. Donde se nota que saben lo que quieren y tienen claro cómo lo tienen que hacer. La calidad de los platos es excelente, sobre todo teniendo en cuenta que el restaurante solo tiene un mes de vida. Y la profesionalidad del servicio, sumado al ambiente agradable y la inmensa carta de vinos, convierten este restaurante en un imprescindible de Barcelona. Además, los precios, al menos por ahora, son del todo justos.