Hoy te traigo una gran receta: por sus propiedades saludables, por su sencilla elaboración, por el coste que tiene y, cómo no, por su sabor. Además, ¡entra por la vista!
Consumir endivia tiene muchos beneficios: es diurética, rica en fibra, aporta potasio, hierro, magnesio y antioxidantes. Hay que decir que las endivias tienen un punto amargo, y te tienen que gustar. Hay quien retira el corazón (la parte más amarga). En cualquier caso, el acompañamiento debe complementar todos los sabores y conseguir un sabor redondo en boca. El punto crujiente de los frutos secos también es importante hoy.
No te pierdas otras recetas como las clásicas Endivias con roquefort o la Ensalada de endivias, manzana y queso con salsa de miel y mostaza.
¡Vamos!
- 6-8 endivias limpias
- 200 g de mezcla de setas asiáticas
- 200 g de queso azul
- 1 cucharada de mezcla de pimientas
- 200 ml de nata para cocinar
- Un puñado de frutos secos (nueces, almendras, pasas, avellanas, etc.)
- Unas hojas de albahaca fresca
- 1/2 cebolla picada
- Pimienta negra
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal en escamas
Prepara todos los ingredientes.
En una sartén con un chorro de aceite, pon a saltear las setas con un punto de sal.
Incorpora también las pimientas.
En paralelo, lava y corta las endivias por la mitad. Ponlas en una bandeja de horno con un chorro de aceite, sal y pimienta.
Ponlas al horno a 180-190 grados durante unos 30-35 minutos aprox.
Mientras tanto, incorpora un poco de albahaca picada a las setas.
Y las reservas.
Dora la cebolla con un poco de aceite y sal.
Entonces, incorpora a la sartén el queso azul y deja que se deshaga.
Incorpora también la nata.
Un punto de sal y pimienta.
Y ya echas las setas.
Deja que la salsa coja cuerpo y paras el fuego.
Las endivias ya tendrán buen color.
Dale la vuelta, aceite, sal y pimienta y al horno de nuevo.
Hasta que estén blandas y doradas.
Ahora, echa por encima la salsa con las setas. Y de nuevo, unos 5 minutos en el horno para calentar y dorar.
Finalmente, decora la bandeja con hojas de albahaca y frutos secos por encima.
Y que no falte el punto de sal en escamas y el chorro de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima.
¡Y a disfrutarlo!
¡Buen provecho!
