El pollo frito es un clásico que casi siempre funciona, pero también puede acabar cansando si se prepara siempre de la misma manera. Por eso esta versión al estilo chino, hecha en la freidora de aire, es una alternativa perfecta cuando quieres algo crujiente, sabroso y un poco diferente, pero sin tener que freír con mucho aceite. El resultado son unas tiras de pollo doradas, aromáticas y muy fáciles de preparar, con ese punto especiado que recuerda la cocina asiática y que las hace mucho más interesantes que un rebozado tradicional.
Evitar hacer el pollo frito de siempre es la mejor manera de evitar caer en lo de siempre
El secreto es el doble rebozado con maicena
La base de la receta es sencilla. Se necesitan unos 900 gramos de pechuga de pollo sin hueso ni piel, dos huevos grandes, una cucharadita de aceite de sésamo, 120 gramos de maicena, una cucharadita de sal, media cucharadita de pimienta negra, una cucharadita de cinco especias chinas y un poco de aceite en espray. Si se quiere potenciar aún más el sabor, se puede añadir un poco de ajo en polvo, jengibre o salsa picante.
El primer paso es cortar el pollo en tiras no muy gruesas. Deben tener un tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme. Después se baten los huevos con el aceite de sésamo, que aporta un aroma muy característico y ayuda a dar ese punto asiático sin complicar la receta.
En otro bol se mezcla la maicena con la sal, la pimienta y las cinco especias chinas. Esta mezcla es la clave del crujiente. La maicena crea una capa más fina y seca que la harina, y en la freidora de aire ayuda a conseguir una textura muy agradable sin necesidad de sumergir el pollo en aceite. El truco es pasar las tiras primero por el huevo, después por la maicena especiada y, si se quiere un resultado aún más crujiente, repetir ligeramente el proceso. Este doble rebozado hace que el exterior quede más firme y dorado.
La freidora de aire evita el exceso de aceite
Una vez rebozadas, las tiras se colocan en la cesta de la freidora de aire sin amontonarlas. Este punto es importante: si se ponen demasiado juntas, no quedarán crujientes porque el aire caliente no circulará bien. Es mejor hacerlas en dos tandas si es necesario.
Antes de cocinarlas, se rocían ligeramente con aceite en espray. No hace falta mucha cantidad, solo la justa para que el rebozado coja color. Se cocinan hasta que queden doradas por fuera y bien hechas por dentro, girándolas a media cocción si la freidora lo pide. Este pollo funciona muy bien como cena rápida, aperitivo o plato principal. Se puede servir con arroz blanco, verduras salteadas, una ensalada fresca o una salsa de soja con un toque de lima y miel. También queda muy bien dentro de un wrap o en un bol con pepino, zanahoria y cebolleta.
Así pues, si el pollo frito de siempre ya no te dice nada, esta versión al estilo chino es una manera fácil de darle otra vida. Crujiente, aromático y mucho más ligero gracias a la freidora de aire, es el tipo de receta que parece más elaborada de lo que realmente es.
