Las recetas virales de Instagram tienen algo en común: parecen imposibles, pero cuando ves el proceso te das cuenta de que cualquiera puede hacerlas en casa. Eso es exactamente lo que está pasando con la cheesecake de pistacho que se ha hecho famosa gracias a la cuenta marioortiznutricion, donde el creador comparte una versión alta, ultrasuave y con un sabor intenso a pistacho que está conquistando a quienes buscan un postre fácil, vistoso y con ingredientes accesibles. No hablamos de una tarta complicada ni de técnicas de pastelería avanzada, sino de una receta directa, pensada para que el resultado sea cremoso, estable y con ese color verde tan apetecible que hace que quieras probarla antes incluso de que se enfríe.

Receta de cheesecake de pistacho más fácil de hacer

En el vídeo, Mario explica que la clave está en simplificar al máximo la base y centrarse en una mezcla bien equilibrada de lácteos, huevos y pistacho. Se utiliza queso de untar light junto con crema de leche light o mascarpone, lo que permite conseguir una textura sedosa sin que resulte pesada. A esto se le añaden huevos enteros, edulcorante líquido al gusto y un toque de vainilla, que no roba protagonismo al pistacho, pero sí redondea el sabor final. El auténtico protagonista es la crema de pistacho 100 %, en este caso la de Carrefour, que aporta intensidad real y evita ese sabor artificial que tienen muchas versiones comerciales.

Cheesecake y pistacho / Foto: Unsplash

La mezcla se trabaja sin prisas, buscando una masa homogénea y sin aire excesivo, algo fundamental para que la cheesecake no se agriete durante el horneado. Para quienes quieren llevarla un paso más allá, se puede añadir pistacho en polvo, que intensifica aún más el aroma y aporta una sensación ligeramente tostada muy agradable. Todo se vierte en un molde pequeño de 13 centímetros, uno de los secretos para que la tarta quede alta, elegante y con aspecto de pastelería profesional.

No hablamos de una tarta complicada ni de técnicas de pastelería avanzada

El horneado es otro de los puntos fuertes de esta receta. Se cocina a 160 grados durante entre 65 y 75 minutos, siempre con atención al comportamiento de cada horno. Mario recomienda usar solo calor abajo si el horno tiende a dorar en exceso la superficie, y un gesto clave: apagar el horno y dejar la tarta dentro unos minutos para que el cambio de temperatura sea progresivo. Este detalle marca la diferencia entre una cheesecake correcta y una realmente cremosa.

 

 

Tras el horneado, llega una fase que muchos subestiman y que aquí es esencial: el enfriado lento. Primero a temperatura ambiente y después varias horas en la nevera, idealmente toda la noche. Este reposo permite que la tarta se asiente, que los sabores se integren y que la textura alcance ese punto denso pero fundente que hace que cada cucharada sea un éxito.

El resultado final es una cheesecake de pistacho espectacular, fácil de hacer, visualmente irresistible y con un sabor profundo que explica por qué se ha vuelto viral. Una receta que demuestra que no hace falta complicarse para conseguir un postre memorable, solo elegir bien los ingredientes y respetar los tiempos.