Durante años, el misterio ha rodeado a uno de los dulces más comentados del entorno cercano de Rosalía. Un bizcocho del que se hablaba en voz baja, asociado a celebraciones íntimas, sobremesas largas y un color tan especial que acabó dándole nombre propio. Ahora, gracias a un vídeo publicado en redes por @Ailutokman, la artista ha decidido romper el silencio y compartir por fin la receta completa del llamado bizcocho de 14 kilates, una elaboración casera, sencilla y sorprendentemente aromática. El nombre no es casual ni una extravagancia: proviene directamente del tono dorado intenso que aporta el aceite de oliva, auténtico protagonista de una receta que combina tradición, intuición y ese punto personal que convierte un bizcocho corriente en uno inolvidable.

Rosalía revela por fin su receta secreta de bizcocho de 14 kilates

Lejos de técnicas complicadas o ingredientes imposibles, este bizcocho se construye a partir de una mezcla equilibrada, pensada para lograr una miga jugosa, fragante y con personalidad. El uso del aceite de oliva en lugar de mantequilla no solo explica ese color casi metálico que recuerda al oro, sino que también aporta una textura más húmeda y un sabor profundo. A ello se suma la ralladura de naranja, el zumo natural y un pequeño toque de alcohol, que no busca protagonismo, sino redondear aromas. El resultado es un dulce que huele a casa, a cocina compartida y a recetas que se guardan como un tesoro.

Ingredientes del bizcocho

  • Una taza de aceite de oliva
  • Tres huevos grandes
  • Una taza y un cuarto de leche
  • Ralladura de naranja
  • Un cuarto de taza del alcohol que prefieras
  • Un cuarto de taza de zumo de naranja
  • Una taza y tres cuartos de azúcar
  • Dos tazas de harina tamizada
  • Una cucharada de sal
  • Polvo para hornear
  • Bicarbonato de sodio
  • Azúcar glas, abundante para el final

Preparación de la receta

Para empezar, se baten los huevos junto con el azúcar hasta obtener una mezcla clara y ligeramente espumosa. En ese momento se incorpora poco a poco el aceite de oliva, integrándolo con suavidad para que emulsione bien y empiece a aportar ese característico tono dorado que define al bizcocho. A continuación se añade la leche, el zumo de naranja, la ralladura y el alcohol elegido, mezclando sin prisas para que los aromas se repartan de forma uniforme.

El aceite de oliva es el que aporta ese característico tono dorado que lo define

En otro recipiente se combinan la harina tamizada, la sal, el polvo para hornear y el bicarbonato de sodio. Esta mezcla seca se incorpora poco a poco a la masa líquida, removiendo con movimientos envolventes para no perder aire. Una vez la masa es homogénea, se vierte en un molde previamente engrasado y se hornea hasta que el bizcocho esté firme por fuera y tierno por dentro, con ese color brillante que justifica su nombre.

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Lo cubriremos con una cantidad generosa de azúcar glas / Foto: Unsplash

Al sacarlo del horno y dejarlo templar, llega el toque final: una generosa lluvia de azúcar glas, sin miedo y sin medida. Porque, como deja claro Rosalía, este bizcocho no busca discreción, sino brillar.