Durante años, el rendimiento de los futbolistas ha estado ligado a factores visibles como el entrenamiento o el descanso, pero hay un aspecto menos evidente que marca enormes diferencias, como lo es la alimentación. En el caso de Pedri, hay un detalle muy revelador que muestra hasta qué punto la dieta influye en su día a día. Y tiene que ver, precisamente, con uno de sus platos favoritos. En este caso se trata de las croquetas de jamón de su madre.
Criado en Tenerife, donde su familia regentaba un restaurante, Pedri creció rodeado de cocina casera, con especial debilidad por las croquetas de jamón. Sin embargo, ese vínculo emocional choca directamente con las exigencias del fútbol de élite. Porque no se trata solo de comer bien, sino de hacerlo con precisión y sin perder el control en ningún momento.
Pedri tiene que renunciar a su plato favorito, por su bien
El propio jugador lo ha reconocido con naturalidad ante los medios: “No me dejan comer las croquetas de mi madre”. Una frase que refleja el cambio radical que supone pasar de la cocina familiar a una dieta controlada al milímetro.

Las croquetas, aunque sean caseras, tienen un perfil nutricional que no encaja en el día a día de un futbolista profesional. Son fritas, ricas en grasas y con un aporte calórico elevado, algo que puede afectar al rendimiento si se consume con la frecuencia que le gustaría a Pedri. Por eso, su consumo queda limitado a momentos puntuales. No desaparecen del todo, pero dejan de ser habituales en la dieta.
La alimentación como parte del rendimiento
En el Barça, como en otros clubes de élite, la dieta está diseñada por especialistas. Cada alimento tiene una función concreta y se busca mejorar la recuperación, optimizar la energía o prevenir lesiones. En este sentido, la comida deja de ser puro placer y pasa a ser una herramienta de trabajo. De este modo, incluso los platos más queridos deben adaptarse a esa lógica. En el caso de Pedri, esto implica priorizar alimentos más ligeros, equilibrados y funcionales, aunque eso suponga renunciar a ciertos caprichos propios de su hogar.
Aun así, ese vínculo con la comida de casa no desaparece. Sigue siendo un referente emocional, aunque no forme parte de la rutina diaria. Porque en el fútbol moderno, el rendimiento no se construye solo con balón y entrenamiento. También con lo que hay en el plato. Y en ese equilibrio entre disciplina y tradición, Pedri ha tenido que aprender a elegir.
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