Cargando...

Parecen churros, crujen como si acabaran de salir de una churrería y se pueden preparar sin harina. Esta receta de falsos churros con papel de arroz se ha convertido en una de las más curiosas para preparar un capricho dulce diferente en casa. El secreto es aprovechar unas simples láminas de papel de arroz, hidratarlas ligeramente y darles forma antes de cocinarlas hasta que queden completamente crujientes. Con canela y un toque dulce al final, el resultado recuerda visualmente a los churros tradicionales, pero con una elaboración mucho más sencilla y una textura sorprendente. Además, se pueden preparar tanto en la freidora de aire como en el horno, de manera que no es necesario sumergirlos en una gran cantidad de aceite.

Una receta que funciona muy bien en casa sin necesidad de dedicar demasiado esfuerzo

El truco es no hidratar demasiado el papel de arroz

Para preparar aproximadamente una docena de falsos churros necesitarás 12 láminas de papel de arroz, un huevo, 100 ml de leche, canela al gusto, edulcorante y un poco de aceite de oliva virgen extra. En un bol, mezcla primero el huevo con la leche y la canela hasta que quede una mezcla homogénea. Esta preparación servirá para hidratar el papel y, a la vez, aportarle más sabor.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Aquí llega el punto más importante de la receta. Hay que pasar las láminas de papel de arroz por la mezcla, pero sin esperar a que queden completamente blandas. Si se hidratan demasiado, será difícil manipularlas y pueden pegarse o romperse. Cuando todavía mantienen un poco de firmeza, extiende cada lámina sobre una superficie plana y enróllala sobre sí misma hasta formar un cilindro alargado similar a un churro. A medida que reposen unos segundos, el papel se irá ablandando y conservará mejor la forma.

Freidora de aire u horno: dos maneras de dejarlos crujientes

Coloca los falsos churros en la cesta de la freidora de aire, procura que no queden pegados entre ellos y píntalos ligeramente con aceite de oliva virgen extra. Prográmala a 200 grados durante unos 10 o 12 minutos, vigilando los últimos minutos porque cada aparato puede variar. Deben quedar bien dorados por fuera y con una superficie seca y crujiente.

También se pueden preparar en el horno. En este caso, ponlos sobre una bandeja con papel de horno, añade un poco de aceite y cocínalos a 200 grados durante aproximadamente 17 o 20 minutos, hasta que adquieran un color dorado. Cuando salgan todavía calientes, pásalos por una mezcla de edulcorante y canela. También puedes utilizar azúcar si prefieres un acabado más parecido al de los churros clásicos.

El resultado es un dulce ligero, muy crujiente y diferente, perfecto para acompañar un café, una taza de chocolate o simplemente para comer recién hecho. No son churros de verdad, pero precisamente aquí está la gracia: con papel de arroz y cuatro ingredientes más puedes preparar una receta que sorprende tanto por su aspecto como por el ruido que hace en cada mordisco.