Este pastel salado se prepara sin horno y soluciona cualquier cena improvisada

Cuando llega la hora de cenar y no hay nada preparado, tener una receta rápida puede salvar la situación. Este pastel salado frío con pan de molde es una de esas opciones que se montan en pocos minutos, no necesitan horno y se pueden adaptar fácilmente a lo que haya en la nevera. La versión más sencilla solo necesita pan de molde, jamón cocido, queso y mayonesa, pero el resultado queda bastante vistoso para servirlo también cuando vienen invitados. Además, después de un rato de reposo en la nevera, coge una textura compacta, fresca y muy agradable, ideal sobre todo cuando hace calor.

Una solución perfecta para una cena fresca y ligera

Capas sencillas y un montaje que no tiene ninguna complicación

La base de la receta es el pan de molde. Si se quiere una textura más fina, se pueden retirar los bordes, aunque no es imprescindible. Lo mejor es utilizar un molde rectangular tipo plum-cake y forrarlo con papel film si no es desmontable. Esto facilitará mucho el momento de girarlo y presentarlo sin que se rompa.

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¿No quieres encender el horno? ¡Haz este pastel salado en frío! Solo necesitas pan de molde, jamón york, queso y mayonesa. Se monta en minutos y queda riquísimo. Perfecto para verano, cenas o invitados. 😍 RecetaFría PastelFrío PanDeMolde RecetaSinHorno Saladolandia CenasFáciles

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A partir de aquí solo hay que ir haciendo capas. Primero se coloca el pan bien ajustado al fondo y se cubre con una capa fina de mayonesa. Encima se pone jamón cocido y queso en lonchas. Después se vuelve a empezar: pan, mayonesa, jamón y queso. Es importante presionar ligeramente cada capa para que el conjunto quede compacto, pero sin aplastarlo demasiado.

La última capa debe ser de pan. Se puede cubrir con un poco más de mayonesa para que no se seque y después se tapa con el mismo film. El pastel debe reposar como mínimo una hora en la nevera. Este tiempo permite que el pan absorba parte de la humedad del relleno y que todas las capas queden más integradas. Si se prepara con un poco más de antelación, todavía será más fácil de cortar.

La decoración lo convierte en una cena mucho más completa

Cuando esté bien frío, se desmolda con cuidado y se cubre el exterior con una capa fina de mayonesa. A partir de aquí se puede dejar muy simple o convertirlo en un plato más completo incorporando ingredientes frescos. Un poco de zanahoria rallada, tomate, lechuga cortada fina u olivas negras aporta color y contraste. También se pueden añadir huevo duro, atún, unas tiras de pimiento o incluso un poco de maíz si se busca una versión más contundente. La gran ventaja es que la receta admite muchas variaciones sin alterar la técnica básica. El relleno se puede adaptar fácilmente a los restos que haya en la nevera.

En verano resulta especialmente práctica porque no hay que encender el horno y se puede preparar con antelación. También funciona bien para una cena familiar, una mesa informal con invitados o incluso como entrante frío. El resultado es un pastel salado frío, cremoso y fácil de cortar, que parece mucho más elaborado de lo que realmente es. Con cuatro ingredientes básicos, un poco de reposo y casi ningún trabajo, se puede resolver una cena improvisada sin complicaciones y con un plato que entra primero por los ojos.