Hay lugares que se ponen de moda y otros que se consolidan porque funcionan. En el entorno del Barça, donde cada detalle se cuida al máximo, hay un restaurante que se ha convertido en referencia habitual de los culés. Y no es casualidad. Gaudim ha conseguido algo tan difícil como lo es el hecho de gustar a todos. Incluso a un Flick que llegó recomendado por su jugadores. Y la realidad es que, cuando varios jugadores coinciden en recomendar un mismo restaurante, no se trata solo de una tendencia pasajera. Es una cuestión de comodidad, discreción y calidad. Tres factores clave para futbolistas que viven bajo una exposición constante y que buscan espacios donde puedan desconectar.

Gaudim es el restaurante de moda entre jugadores del Barça y para el cuerpo técnico, con Flick al frente

Un refugio discreto en plena Barcelona

De este modo, Gaudim se ha posicionado como uno de esos lugares donde el vestuario azulgrana se siente cómodo. Desde su apertura en 2013, ha ido ganando presencia hasta convertirse en un punto de encuentro habitual. No es un restaurante ruidoso ni excesivamente mediático, y eso juega a su favor a la hora de recbir a los miembros de la plantilla y cuerpo técnico del Barça. Y es que para jugadores de élite, encontrar un entorno tranquilo es casi tan importante como la comida. Aquí pueden cenar sin presión, sin focos y sin interrupciones constantes. Esa sensación de privacidad es lo que ha terminado de consolidar su éxito dentro del círculo del Barça.

 

Una propuesta gastronómica que marca diferencias

La realidad es que el otro gran motivo de su éxito está en la cocina. Gaudim apuesta por una combinación que funciona con una base mediterránea con influencias japonesas. No es una fusión forzada, sino una propuesta bien trabajada que aporta matices sin perder identidad. Y es que en su carta conviven platos tradicionales con otros más actuales. Desde tapas reconocibles hasta elaboraciones más sofisticadas de pescado, arroces o carnes de alta calidad como el Kobe. Esta variedad permite adaptarse a distintos gustos sin perder coherencia en las invenciones que pone encima de la mesa de cada uno de los comensales.

Ese equilibrio entre ambiente y cocina es lo que convierte a Gaudim en algo más que un restaurante de moda. Es un sitio pensado para repetir, donde la experiencia es constante y no depende de la novedad. Y eso, en una ciudad con tanta oferta gastronómica como Barcelona, este tipo de enclaves son los que marcan la diferencia. Y es que el hecho de que los jugadores del Barça lo recomienden dice mucho más de lo que parece. No solo hablan de la comida, sino de cómo se sienten allí. Así pues, si Hansi Flick quiere conocer uno de los lugares que forman parte del día a día del equipo fuera del campo, este restaurante es una de las claves.