Los Hermanos Torres han convertido una berenjena en un plato que juega visualmente con la idea de un entrecot, pero sin intentar imitar exactamente la carne. La clave es cocer bien la verdura para que quede tierna, pelarla y después glasearla en una salsa intensa hasta que adquiera una superficie oscura, brillante y llena de sabor. El resultado es una receta vegetal sorprendente, acompañada de patatas fritas, que se presenta cortada como si fuera una pieza de carne. Para preparar dos raciones se necesitan dos berenjenas ralladas, dos patatas agrias, aceite para freír, un diente de ajo, laurel, romero, aceite de oliva, sal y pimienta.
Una propuesta diferente hecha a base de productos vegetales
El secreto es conseguir una berenjena tierna y bien glaseada
El primer paso consiste en pinchar las berenjenas con un tenedor y cocerlas en el horno a 180 grados durante unos 45 minutos. Esta cocción larga es importante para que el interior quede muy tierno y permita que, una vez peladas, absorban bien la salsa. Cuando estén hechas, se retiran del horno y se dejan templar unos minutos antes de manipularlas.
Mientras tanto, se prepara la glasa vegetal. En una sartén se ponen una cucharadita de ajo en polvo, una de jengibre, una de comino, 60 mililitros de salsa de soja, 70 mililitros de vino blanco, una cucharadita de mostaza de Dijon, tres cucharadas de miel, 15 mililitros de vinagre de arroz y el zumo de medio limón. Todo ello se deja reducir durante unos cinco minutos para que los sabores se concentren.
En otra sartén se pone un poco de aceite de oliva suave con un diente de ajo machacado y una hoja de laurel. Las berenjenas, ya peladas con cuidado, se incorporan a la sartén y se van girando para que absorban bien todos los aromas. Después se añade la glasa y se sigue cocinando hasta que la salsa empieza a quedar más densa.
Mantequilla, patatas fritas y un corte que recuerda al entrecot
Cuando la salsa ya ha reducido lo suficiente, se incorporan 60 gramos de mantequilla fría cortada en dados. Este paso ayuda a ligar la glasa y le da una textura más brillante y untuosa. Hay que seguir girando las berenjenas para que queden completamente cubiertas y adquieran esa apariencia oscura y caramelizada que da personalidad al plato. Las patatas se pelan, se cortan y se fríen en aceite hasta que queden bien cocidas y doradas. Después se retiran sobre papel absorbente y se salpimientan mientras aún están calientes.
Finalmente, la berenjena se coloca sobre una tabla y se corta en sesgo, como si fuera un entrecot. Se presenta en el plato con las patatas fritas y un poco de romero bien picado por encima. El resultado es una manera original de dar protagonismo absoluto a una verdura cotidiana, transformándola en un plato contundente, aromático y con una presentación capaz de sorprender.
