En un momento en el que la pizza suele asociarse a masas gruesas y combinaciones contundentes, los chefs Sergio Torres y Javier Torres, conocidos popularmente como Hermanos Torres, han compartido en redes una propuesta radicalmente distinta. En un vídeo titulado La Pizza Más Fina y Fácil del Mundo, explican cómo preparar una versión ligera, crujiente y sorprendentemente sencilla que, según ellos, demuestra que la pizza más saludable puede hacerse con pasta filo, verdura y aceite de oliva. La receta completa, detallan, está disponible en su canal de YouTube, pero en el vídeo resumen los pasos clave para conseguir una base extremadamente fina y llena de sabor en apenas unos minutos.
La pizza más viral de los Hermanos Torres
La propuesta parte de una lámina de pasta filo, que se corta en cuatro partes iguales para crear una estructura ligera y crujiente. Las capas se superponen y se pintan con mantequilla derretida ayudándose de un pincel, incorporando entre ellas un poco de orégano seco para aromatizar. Esta técnica permite que, al hornearse, la masa quede extremadamente fina y quebradiza, muy distinta a la base tradicional de pizza fermentada. Sobre esa superficie se extienden cuatro cucharadas de salsa de tomate, que actúan como nexo entre la base crujiente y el resto de ingredientes.
A partir de ahí, la receta se construye con ingredientes vegetales y mediterráneos. Se espolvorea más orégano, se añaden olivas negras deshuesadas, tomates secos picados en cubos pequeños y un puñado de alcaparras, que aportan intensidad y contraste. La combinación refuerza esa idea de pizza más ligera y vegetal, donde el protagonismo no lo tiene un exceso de grasa sino el sabor concentrado de los ingredientes. Encima se distribuyen unos 200 gramos de mozzarella rallada, suficiente para fundirse y cohesionar el conjunto sin ocultar el resto de matices.
Las capas se superponen y se pintan con mantequilla derretida ayudándose de un pincel
La pizza se hornea a 220 grados durante 15 o 20 minutos, hasta que la pasta filo adquiere un tono dorado intenso y el queso se funde por completo. Al salir del horno, los hermanos Torres recomiendan añadir unas hojas frescas de albahaca y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, que potencia el aroma y aporta brillo final. El resultado es una pizza extremadamente fina, crujiente y con un perfil claramente mediterráneo.
Más allá de la originalidad, la receta refleja una filosofía muy presente en la cocina de los chefs: reinterpretar clásicos desde la sencillez y el respeto por el producto. Con una base ligera y una selección de ingredientes vegetales, esta pizza demuestra que es posible disfrutar de un plato popular con una versión más equilibrada, rápida y fácil de preparar en casa, sin renunciar al sabor.
