Cuando se habla de planes gastronómicos ligados al fútbol, cada vez es más habitual encontrar a jugadores que apuestan por restaurantes con identidad propia. Es el caso de Gavi, que ha sido vinculado a uno de los espacios más exclusivos del litoral catalán: el Casanova Beach Club, un enclave donde la cocina mediterránea se mezcla con influencias asiáticas y donde el producto y el entorno juegan un papel clave. Ubicado en pleno paseo marítimo de Castelldefels, este restaurante se ha consolidado como un auténtico refugio gastronómico. Aquí, la experiencia va más allá de la comida: vistas al mar, ambiente cuidado y una propuesta pensada para disfrutar sin prisas. Pero si hay algo que realmente marca la diferencia, es su especialidad en arroces, convertidos en el gran reclamo del local.

Gavi disfruta de los mejores arroces en Castelldefels

Entre las opciones más destacadas aparece el arroz a banda con sepia y cigala, una receta clásica reinterpretada con técnica y producto de calidad. También brillan propuestas más potentes como el arroz seco o caldoso de bogavante, donde el sabor del mar es absoluto protagonista, o el arroz negro de calamar con alcachofas y allioli de azafrán, que ofrece una combinación intensa y sofisticada que eleva el plato tradicional. Todos ellos están pensados para compartir, manteniendo esa esencia tan ligada a la cultura mediterránea.

 

 

Antes de llegar a los arroces, la carta permite abrir boca con entrantes que reflejan esa dualidad entre tradición y creatividad. Desde ostras del Delta del Ebre hasta pulpo a la brasa con trinxat, pasando por croquetas cremosas o unas bravas con personalidad propia. A esto se suman propuestas más atrevidas como los mejillones estilo thai, que introducen sabores internacionales sin perder la base mediterránea.

La carta permite abrir boca con entrantes que reflejan esa dualidad entre tradición y creatividad

Ese equilibrio se refuerza con su apartado más diferencial, el “Japanese Mode”, donde aparecen gyozas, tempuras y una amplia variedad de sushi. No es un simple añadido, sino una parte integrada de la experiencia que permite al comensal moverse entre diferentes cocinas en una misma comida. Esta fusión es, precisamente, uno de los elementos que ha ayudado a posicionar al restaurante como un lugar de referencia en la zona.

La propuesta se completa con carnes y pescados a la brasa, como el solomillo con mantequilla de miso o el tataki de atún con kimchi, además de una selección de postres donde destacan opciones como la tarta de queso cremosa o elaboraciones más golosas a base de chocolate. Todo ello configura una carta amplia, pensada para distintos perfiles de cliente pero con una misma idea de fondo: disfrutar.

 

 

El Casanova Beach Club se ha convertido en mucho más que un restaurante de playa. Es un espacio donde la experiencia gastronómica se cuida en cada detalle, desde el producto hasta el entorno. Y donde figuras como Gavi encuentran un lugar perfecto para desconectar mientras disfrutan de uno de los grandes clásicos de nuestra cocina: el arroz.