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Hay recetas que parecen pensadas para saltarse cualquier dieta, pero que pueden prepararse de una manera mucho más ligera de lo que sugiere su aspecto. Estos rollitos de pan de molde con queso quedan dorados, crujientes y con un interior cremoso, pero no necesitan freírse ni quedar sumergidos en aceite. La freidora de aire permite conseguir una textura muy parecida a la de los aperitivos fritos utilizando solo una ligera pulverización de aceite. Además, el relleno se puede adaptar fácilmente con jamón cocido, pavo, verduras o quesos menos grasos, de manera que el resultado puede convertirse en una cena rápida o un entrante equilibrado sin renunciar al efecto irresistible del queso fundido.

Con la freidora de aire un plato que parece demasiado calórico, se puede hacer una receta sana

El secreto es aplanar bien el pan y no cargar el relleno

Para preparar unas siete unidades se necesitan siete rebanadas de pan de molde, preferiblemente sin corteza, unos 120 gramos de queso que funda bien, 70 gramos de jamón cocido o pavo, dos huevos, una cucharada de leche y unos 60 gramos de pan rallado. Para obtener una versión más completa se puede utilizar pan integral, queso bajo en grasa y un relleno con espinacas, calabacín cocinado o setas.

Queso. Foto: Pexels

El primer paso consiste en pasar un rodillo por encima de cada rebanada hasta que quede fina y compacta. Esto facilita que el pan se pueda enrollar sin romperse y evita que el rollito quede demasiado grueso. A continuación, se coloca una cantidad moderada de queso y jamón, dejando los márgenes libres. Si el relleno llega hasta los extremos, el queso se puede escapar durante la cocción. Cada rebanada se debe enrollar con firmeza y presionar ligeramente la unión. Después se pasa primero por el huevo batido con la leche y, a continuación, por el pan rallado. No es necesario crear una capa excesivamente gruesa: un recubrimiento uniforme es suficiente para formar una superficie crujiente.

La freidora de aire evita tener que añadir casi aceite

Antes de cocinar los rollitos, conviene precalentar la freidora de aire a 200 grados durante unos tres minutos. Este golpe de calor inicial ayuda a fijar el recubrimiento y reduce el riesgo de que el queso salga antes de que el pan quede dorado. Los rollitos se deben colocar separados, sin amontonarlos, para que el aire caliente pueda circular por todos los lados.

Una pulverización muy ligera de aceite de oliva permite que el pan rallado adquiera un color más uniforme, pero no es necesario añadir mucho más. Se cuecen durante seis u ocho minutos a 200 grados y, hacia la mitad del tiempo, se les da la vuelta. Si se preparan congelados, solo habrá que alargar la cocción un par de minutos.

El resultado mejora si se sirven inmediatamente, cuando el exterior todavía está crujiente y el queso se mantiene fundido. También se pueden acompañar con una ensalada, tomate aliñado o verduras para completar el plato sin añadir salsas pesadas. Así pues, estos rollitos pueden parecer una bomba de calorías, pero la técnica y los ingredientes marcan la diferencia. Preparados en la freidora de aire, con poco aceite y un relleno moderado, permiten disfrutar de un bocado crujiente y cremoso mucho más ligero que la versión frita tradicional.