Más de 200 expertos piden actuar ya ante el impacto de la IA en el empleo

Un grupo de más de 200 economistas de élite y líderes tecnológicos ha lanzado un manifiesto de advertencia urgente titulado "We Must Act Now", traducido como "Debemos actuar ya", que advierte y recomienda acciones en vista del ritmo descontrolado de la automatización y el impacto en los puestos de trabajo.

La iniciativa impulsada por el Laboratorio de Economía Digital de la Universidad de Stanford sostiene que los progresos de los últimos tres años demuestran que la IA será "radicalmente más poderosa en los próximos 10 años". Por ello, el documento exige un marco regulatorio capaz de evitar una crisis de empleo masiva y a corto plazo provocada por la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

Expertos exigen la intervención del Estado frente al impacto de la IA en los puestos de trabajo 

La petición concreta exige a los líderes globales crear un marco regulatorio con "barreras de protección e instituciones necesarias" que guíen la IA para que complemente el trabajo humano y beneficie al conjunto de la sociedad, en lugar de dejar el futuro del empleo regido por las fuerzas del mercado.

El manifiesto cuenta con el respaldo de más de 200 expertos del más alto nivel y ejecutivos de las gigantes tecnológicas más grandes de la actualidad. Incluye a 16 ganadores del Premio Nobel de Economía (como Daron Acemoglu, Joseph Stiglitz, Michael Spence y George Akerlof), pioneros científicos como Yann LeCun (Meta) y Yoshua Bengio, además de los jefes de economía y directivos de OpenAI, Anthropic y Google DeepMind.

Aunque por mucho tiempo esta realidad parecía lejana, la pérdida de puestos de empleo se ha concretado en gigantes tecnológicas como Meta, que solo en el último año ha eliminado 8.000 empleos de su plantilla global, alegando procesos de reestructuración corporativa.

Para entender el impacto de lo que avecina, los expertos comparan este impacto con la Revolución Industrial o la llegada de la electricidad. Sin embargo, destacan una diferencia crítica: mientras aquellas transiciones dieron a las sociedades décadas para adaptarse, la IA podría transformar las estructuras económicas en pocos años.

A diferencia de la opinión optimista que suelen compartir las figuras del sector tecnológico, la formalidad de esta solicitud marca un precedente clave para acelerar la intervención de los reguladores frente al avance de la IA y su impacto social.

Este reclamo urgente empuja a los gobiernos a diseñar nuevos amortiguadores económicos, abriendo el debate real sobre políticas redistributivas complejas, impuestos específicos a la automatización o modelos de renta básica universal para sostener el consumo de las familias si los salarios caen.