El colágeno es uno de esos nutrientes de los que todo el mundo habla últimamente, aparece en suplementos, bebidas, cremas y redes sociales, y se ha convertido casi en un imprescindible cuando se habla de salud, envejecimiento y bienestar. Sin embargo, más allá del ruido mediático, conviene entender para qué utiliza realmente nuestro organismo el colágeno, por qué es tan importante y qué ocurre cuando, con el paso del tiempo, su producción natural empieza a disminuir. Porque sí, el cuerpo fabrica colágeno de forma natural, pero a partir de los 30 o 35 años esa síntesis se ralentiza, y es ahí cuando empiezan a notarse cambios en la piel, las articulaciones, los músculos o incluso el sistema digestivo.

Estos alimentos te servirán para obtener colágeno

Desde un punto de vista fisiológico, el colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo humano. Su función principal es dar soporte, firmeza y resistencia a tejidos como la piel, los huesos, los tendones, los ligamentos y los cartílagos. También está presente en los vasos sanguíneos, las encías y el intestino, por lo que su papel va mucho más allá de lo estético. Cuando los niveles de colágeno son adecuados, la piel mantiene su elasticidad, las articulaciones amortiguan mejor los impactos y los tejidos se regeneran con mayor eficacia. Cuando escasea, aparecen la flacidez, la rigidez articular y una recuperación más lenta tras el esfuerzo físico.

¿Colágeno natural o en suplemento? / Foto: Unsplash
¿Colágeno natural o en suplemento? / Foto: Unsplash

Uno de los errores más comunes es pensar que el colágeno solo sirve para la piel. En realidad, es clave para mantener la movilidad, proteger las articulaciones y evitar el desgaste prematuro de estructuras como rodillas, caderas o espalda. Además, participa en la salud digestiva, ya que ayuda a mantener la integridad de la mucosa intestinal, algo especialmente relevante en personas con problemas digestivos o inflamatorios. También contribuye a la fuerza de uñas y cabello, ya que forma parte de su estructura básica.

Aunque hoy en día se habla mucho de suplementos, el colágeno también puede obtenerse a través de alimentos tradicionales, muchos de ellos presentes desde siempre en la cocina de nuestras abuelas. Uno de los más conocidos es el caldo de huesos, elaborado con huesos, cartílagos y articulaciones, que al cocinarse lentamente liberan colágeno de forma natural. Otro alimento rico en esta proteína es la gelatina, siempre que sea de origen natural, ya que procede directamente del colágeno animal.

El colágeno es importante para las articulaciones / Foto: Unsplash
El colágeno es importante para las articulaciones / Foto: Unsplash

El pescado, especialmente la piel y las espinas de pescados pequeños, es una fuente interesante de colágeno

También encontramos colágeno en carnes con tejido conectivo, como el jarrete, el morcillo o las carrilleras, cortes que requieren cocciones largas y que aportan textura y profundidad de sabor precisamente gracias a su contenido en colágeno. El pescado, especialmente la piel y las espinas de pescados pequeños, es otra fuente interesante, además de aportar colágeno más fácil de digerir. Por último, el huevo, aunque no contiene colágeno como tal, aporta aminoácidos clave para que el cuerpo lo sintetice de forma eficiente.