Hay recetas que solo tienen sentido cuando llega su momento. La coca de cerezas es una de ellas. En Reus y en muchos puntos del Camp de Tarragona, esta coca está estrechamente ligada al Corpus y a la temporada de cerezas, entre los meses de mayo y junio. No es una coca cualquiera: es una preparación sencilla, muy aromática y con ese punto festivo que tienen las recetas que se hacen solo unos cuantos días al año. La fruta queda ligeramente cocida, dulce y jugosa, mientras la masa coge una textura tierna y perfumada gracias a la leche, el anís, la mantequilla y la piel de limón.
Un postre delicioso para celebrar el Corpus
Una coca de temporada con sabor a tradición
La base de esta receta es muy humilde. Para prepararla se necesitan 500 gramos de cerezas, 30 gramos de mantequilla, dos huevos, 50 gramos de azúcar, 300 gramos de harina, 90 mililitros de leche, 50 mililitros de anís, 5 gramos de levadura seca de panadero, una pizca de sal y ralladura de limón. Con estos ingredientes se consigue una coca que no necesita grandes complicaciones para tener un resultado muy especial.
El primer paso es preparar la masa. En un bol grande se mezclan la harina, el azúcar, los huevos, la levadura, la sal, la leche, la mantequilla y la ralladura de limón. También se añade el anís, que da ese aroma tan característico de muchas cocas tradicionales. La masa se debe trabajar hasta que quede fina, homogénea y con una textura manejable.
No hay que tener prisa. Como lleva levadura de panadero, conviene dejarla reposar para que coja volumen y se vuelva más esponjosa. Este reposo es lo que marca la diferencia entre una coca plana y una coca más tierna. Mientras tanto, se pueden preparar las cerezas. Tradicionalmente a menudo se usan enteras, con hueso, para que conserven mejor el zumo y no mojen tanto la masa. Ahora bien, si se quiere hacer más cómoda de comer, también se pueden deshuesar, teniendo en cuenta que soltarán más líquido durante la cocción.
El horno transforma las cerezas en un postre de fiesta
Cuando la masa ha reposado, se estira sobre una bandeja de horno con papel vegetal. No debe quedar excesivamente gruesa, porque la gracia es que la coca cueza bien y las cerezas queden bien repartidas por encima. Después se colocan las cerezas, presionándolas ligeramente para que queden integradas en la masa.
Antes de hornear, se puede espolvorear un poco de azúcar por encima. Esto ayuda a dar un punto más goloso y hace que la superficie quede ligeramente caramelizada. La coca se cuece en el horno hasta que la masa está dorada y las cerezas han soltado parte de su zumo. El resultado es una coca sencilla, pero muy agradecida. No es una tarta cargada ni un postre pesado, sino una receta de temporada que aprovecha el mejor momento de la cereza.
Así pues, esta coca de cerezas es perfecta para hacer por Corpus porque une territorio, calendario y cocina popular. Sabe a Reus, a Camp de Tarragona y a fiesta de primavera. Y sobre todo recuerda que algunas recetas son tan buenas precisamente porque solo aparecen cuando toca.
