Aunque haya sido en pleno mes de agosto, 14 y viernes, víspera de un fin de semana festivo, con una marcada voluntad de amortiguar los supuestos daños en sus filas, hay que congratularse de que el Gobierno haya publicado, sin aviso ninguno, en el BOE, la orden del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que renueva la autorización de explotación de la central nuclear de Almaraz para las unidades I y II. Con esa orden, los dos reactores de la central extremeña continuarán operativos, al menos, hasta el 8 de junio de 2030. Con esta decisión, el Gobierno supera la papeleta más difícil, ya que en su programa electoral decía lo contrario, y lo que es más importante, para Catalunya despeja dudas respecto al futuro de las centrales catalanas de Ascó y Vandellòs.
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el organismo encargado de avalar la seguridad de las centrales, ya había puesto hace unas semanas la correspondiente alfombra roja para hacer más digerible al Gobierno la decisión. De hecho, el Gobierno de Pedro Sánchez hubiera querido forzar otra alternativa y mantener el cierre, pero el riesgo del colapso energético y un apagón como el de febrero de 2025 era tan enorme que la decisión caía por su propio peso. Las contorsiones de los socios de Sánchez en el Gobierno, Sumar y los Comuns, expresando su malestar y el incumplimiento del pacto de coalición, son fuegos de artificio con destino a su electorado. Un mensaje interno de que ellos hacen lo que pueden, pero los socialistas tienen una agenda diferente. En consecuencia, una batalla acotada que no irá a mayores, como todas las discrepancias habidas durante la legislatura.
Las centrales de Ascó y Vandellòs tienen ahora su gran ventana de oportunidad, en línea con lo que reclaman los principales partidos catalanes y los alcaldes de la zona
Las centrales de Ascó y Vandellòs tienen ahora su gran ventana de oportunidad, en línea con lo que reclaman los principales partidos catalanes y los alcaldes de la zona. Tanto la alcaldesa de Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant, Assumpció Castellví, como el alcalde de Ascó, Miquel Àngel Ribes, han celebrado el anuncio del Gobierno y han reclamado que sirva para alargar el calendario de Ascó I (octubre de 2030), Ascó II (septiembre de 2032) y Vandellòs II (febrero de 2035). De hecho, la situación respecto al futuro de las centrales ya tenía a su favor este calendario más tardío, lo que sitúa la decisión final en manos del próximo Gobierno, que, según las encuestas, lo liderarán PP y Vox, claros partidarios del mantenimiento de las dos centrales, igual que Junts per Catalunya, que así lo ha defendido en Madrid.
Por más que la izquierda utilice dogmatismos para demonizar la energía nuclear, quedando bastante aislada respecto a la posición de sus pares europeos, lo cierto es que se está produciendo en el continente un giro estratégico a favor de su renacimiento. La necesidad de disponer de soberanía tecnológica y la crisis de suministro eléctrico global han hecho virar posiciones del siglo pasado y de la primera década del XXI que parecían inamovibles. De hecho, el principal bloque es el pronuclear liderado por Francia, que ya suma a una quincena de países, entre ellos Polonia, Países Bajos, Finlandia y Suecia, entre otros. Otro bloque, Italia y Bélgica, entre otros, están revocando su legislación para revocar la prohibición de energía nuclear. Alemania es quizás el país que está más atrapado por sus decisiones en el pasado reciente y, pese a ello, ha retirado el veto que tenía en Bruselas. El gobierno del canciller Merz intenta construir el primer reactor de fusión nuclear del mundo.
Resumiendo, el Gobierno se enmienda a sí mismo y deja encarrilada la prórroga de Ascó y Vandellòs.