Cargando...

Con el calor apetecen platos frescos, rápidos y, sobre todo, que no sea necesario pasar demasiado tiempo entre fogones. Por eso las ensaladas vuelven a ganar protagonismo en la mesa, ya sea de tomate, de pasta, de arroz, con patata, garbanzos, huevo duro o con verduras de temporada. Y en muchas de ellas hay un ingrediente que casi nunca falla: el atún en conserva. Es práctico, saciante, combina con casi todo y puede convertir una ensalada sencilla en un plato mucho más completo. Basta con abrir una lata para que unas hojas verdes, unos tomates o unas patatas cocidas se conviertan en un plato nutritivo y lleno de sabor. Sin embargo, justo en ese gesto tan cotidiano se esconde un error que muchos repetimos sin pensarlo: abrir la lata, presionar la tapa y tirar todo el aceite por el fregadero.

El gran derroche

Este gesto suele hacerse por costumbre y sin pensar. A veces porque se piensa que el aceite de la lata es de peor calidad, otras porque parece demasiado fuerte, porque puede dejar la ensalada pesada o porque se da por hecho que solo sirve para conservar el pescado. Pero si se trata de atún en aceite de oliva, conviene pensarlo dos veces antes de desecharlo, ya que se trata de un pequeño tesoro. La última en recordarnos que esta es una malísima costumbre es Júlia Farré, nutricionista con miles de seguidores en sus redes sociales. No porque haya que beberse el contenido de la lata ni añadirlo siempre entero al plato, sino porque ese aceite no es un simple líquido de conserva. Ha estado en contacto con el atún durante meses y puede recoger parte de su sabor y de algunos de sus nutrientes. Así, lejos de ser un simple aliño, se convierte en uno de los más interesantes nutricionalmente hablando.

Si es de oliva y está en buen estado, tiene más sentido aprovecharlo como parte del aliño que tirarlo automáticamente

El atún sigue siendo la fuente principal, pero durante el tiempo que pasa en la lata, algunos compuestos pueden pasar al aceite. Por eso, si es de oliva y está en buen estado, tiene más sentido aprovecharlo como parte del aliño que tirarlo automáticamente. Además, aporta sabor y ayuda a que la ensalada quede más jugosa sin necesidad de añadir otro aceite aparte.

Lata de atún en conserva. / Foto: Cedida

Uno de los nutrientes más interesantes del atún son los ácidos grasos omega 3, conocidos sobre todo por su relación con la salud cardiovascular. Estos ácidos grasos forman parte de una dieta que ayuda a cuidar el corazón y la circulación, y también participan en funciones importantes del cerebro y del organismo. No convierten una ensalada en un remedio milagroso, pero sí suman dentro de una alimentación equilibrada. El atún también puede aportar vitamina D, clave para absorber mejor el calcio y mantener los huesos en buen estado. Además, esta vitamina participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Otra vitamina interesante es la A, relacionada con la visión, la piel y las defensas. Son nutrientes que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades, pero que conviene no desaprovechar cuando ya forman parte del alimento.

Buenos compañeros

Otro detalle importante que nos cuenta Júlia es el hecho de que las vitaminas A y D son liposolubles. Esto quiere decir que se absorben mejor cuando van acompañadas de grasa, en este caso, aceite de oliva. Eso no significa que haya que volcar toda la lata sin mirar. Puedes añadir solo una parte del aceite y mezclarlo con vinagre, limón, mostaza, pimienta o hierbas para preparar una vinagreta rápida. También puedes reservarlo para otros usos. Ese aceite sirve para aliñar unas patatas cocidas, dar sabor a una ensalada de pasta, preparar una tostada con tomate, enriquecer un plato de arroz frío o rematar unas verduras.