Freír parece una de las técnicas más fáciles de la cocina, pero también es una de las que más fácilmente acaba con pequeñas quemaduras, manchas en la vitrocerámica y gotas de aceite repartidas por toda la cocina. Cuando el aceite empieza a saltar, casi siempre hay una explicación muy concreta: la presencia de agua o de humedad. El contacto entre una pequeña cantidad de agua y el aceite muy caliente provoca una reacción inmediata porque el agua se transforma rápidamente en vapor y empuja el aceite hacia afuera. Por eso, antes de freír, la primera norma es muy sencilla: la sartén, los utensilios y los alimentos deben estar lo más secos posible.
Cocinar sin salpicaduras de aceite también es hacerlo de manera mucho más segura
Si ha caído una gota de agua, un poco de sal puede ayudar
Si detectas que las salpicaduras han empezado justo después de que una pequeña gota de agua haya ido a parar accidentalmente a la sartén, puedes probar un recurso muy simple: añadir una pequeña cantidad de sal. La sal puede ayudar a captar parte de esta humedad residual y a moderar las salpicaduras. No es necesario poner mucha, porque el objetivo no es salar el aceite, sino actuar sobre esta mínima presencia de agua.
Ahora bien, este truco solo es útil cuando hablamos de poca humedad. Si dentro de la sartén hay una cantidad visible de agua, lo más seguro es retirarla del fuego y no intentar compensarlo añadiendo sal. El agua y el aceite muy caliente no son una buena combinación, y la prioridad siempre debe ser evitar quemaduras.
También puede pasar que el problema venga del mismo recipiente. Si has lavado la sartén o el cazo y no lo has secado bien, pueden quedar pequeñas gotas que luego entran en contacto con el aceite caliente. En este caso, un poco de harina también puede ayudar a absorber la humedad residual. Es un recurso práctico sobre todo cuando el aceite será de un solo uso, porque la harina acaba dejando restos y no es la mejor opción si tienes intención de filtrar y reutilizar el aceite posteriormente.
No dejes caer los alimentos desde demasiado arriba
Hay otro error muy habitual que no tiene tanto que ver con la humedad como con la manera de poner los ingredientes dentro de la sartén: dejarlos caer desde demasiada altura. Cuando una croqueta, unas patatas, una pieza de carne o cualquier otro alimento impacta con fuerza contra el aceite, este se desplaza bruscamente y puede saltar hacia las manos o la cara. La mejor manera de hacerlo es acercar el alimento tanto como sea posible a la superficie e introducirlo con suavidad. Unas pinzas, una espumadera o una cuchara larga te pueden dar más control y permitir que el ingrediente entre en el aceite sin provocar una salpicadura violenta.
También conviene secar bien los alimentos antes de freírlos. Las verduras recién lavadas, el pescado, la carne o incluso unas patatas con agua superficial harán saltar el aceite mucho más fácilmente. Con un poco de papel de cocina ya puedes eliminar una buena parte de esta humedad. Por lo tanto, evitar las salpicaduras no requiere ningún utensilio especial ni ninguna técnica complicada. Secar bien, vigilar la presencia de agua, utilizar un poco de sal si solo hay una gota accidental y poner los alimentos en el aceite con delicadeza son gestos muy simples que pueden hacer que freír sea mucho más limpio, cómodo y seguro.
