Las recetas asiáticas caseras llevan tiempo conquistando las redes, pero no todas consiguen combinar sabor intenso, técnica sencilla y resultados dignos de restaurante. En uno de sus últimos vídeos, la creadora de contenido Isabel Sorribas, conocida en Instagram como @hoycomemosconisi, ha logrado precisamente eso al mostrar cómo preparar un pollo al estilo chino muy fácil, aromático y lleno de matices, sin necesidad de productos imposibles de encontrar. Su propuesta se ha hecho viral porque demuestra que, con un buen orden y entendiendo el porqué de cada paso, se puede conseguir un plato espectacular en muy poco tiempo y sin complicaciones innecesarias.
La manera más fácil de hacer el pollo al estilo chino
La base de esta receta está en elegir bien la pieza de pollo. Isabel apuesta por contramuslos deshuesados, una carne mucho más jugosa que la pechuga y perfecta para salteados rápidos. El pollo se corta en trozos de bocado y se marina brevemente con maicena, vinagre de arroz y parte de la salsa de soja. Este paso es clave porque la maicena crea una capa ligera que ayuda a que el pollo quede más tierno y, además, espesa ligeramente la salsa final, dándole ese acabado brillante tan característico de los platos chinos.
Mientras el pollo se marina, se prepara el fondo aromático. Aquí entran en juego ingredientes que marcan la diferencia, como el ajo picado, el jengibre fresco rallado y los tallos de ajopuerro, que aportan frescor y un sabor más suave que la cebolla. A esto se suman las cayenas, responsables del punto picante, y las bayas de pimienta de Sichuan, un ingrediente muy típico de la cocina china que aporta un toque cítrico y ligeramente anestesiante en la boca. Isabel aclara que se puede usar pimienta negra si no se dispone de ella, aunque reconoce que no es exactamente lo mismo.
Se puede conseguir un plato espectacular en muy poco tiempo y sin complicaciones innecesarias
El salteado se hace en una sartén amplia o wok con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y a fuego fuerte. Primero se dora el pollo rápidamente para sellarlo bien y se retira. En esa misma sartén, sin limpiar, se saltean las verduras y las especias durante un par de minutos, lo justo para que liberen sus aromas. Después, el pollo vuelve a la sartén junto con el resto de la salsa de soja y una cucharada de miel, que equilibra el conjunto aportando un contraste dulce muy característico.
Con el fuego más bajo, el conjunto se deja cocinar unos minutos hasta que la salsa se liga y envuelve bien el pollo. Justo al final, se añaden los cacahuetes y el sésamo tostado, que aportan textura y un toque final irresistible. El resultado es un plato lleno de sabor, con equilibrio entre salado, dulce y picante, ideal para acompañar con arroz blanco o noodles y demostrar que la cocina china casera puede ser mucho más fácil de lo que parece.
