Cuando una persona quiere perder grasa, suele prestar mucha atención al desayuno o a la comida, pero la cena queda en segundo plano. Sin embargo, la forma en la que cenamos influye directamente en el control del peso corporal, en la calidad del descanso y en la adherencia a una alimentación saludable. Muchos errores se repiten casi sin darnos cuenta y no siempre tienen que ver con la cantidad de comida, sino con decisiones poco ajustadas al final del día. En un vídeo publicado en Instagram por @ijnutricion, se explican tres fallos muy habituales en las cenas que pueden dificultar la pérdida de grasa, incluso cuando el resto del día parece estar bien estructurado.

El fallo nocturno que frena la pérdida de grasa

Uno de los problemas más frecuentes es acumular demasiada hambre durante el día y llegar a la noche con una sensación de vacío difícil de controlar. Esto suele ocurrir cuando se hacen comidas muy escasas o se saltan ingestas, pensando que así se adelgaza más rápido. En realidad, este patrón favorece elecciones impulsivas y cenas más copiosas de lo necesario. Tal como explica @ijnutricion en su vídeo, llegar a la cena con hambre extrema aumenta el riesgo de comer rápido, perder el control de las cantidades y optar por alimentos menos saciantes.

La importancia de la cena en la pérdida de grasa / Foto: Unsplash
La importancia de la cena en la pérdida de grasa / Foto: Unsplash

Otro error muy extendido es quitar por completo los hidratos de carbono en la cena por miedo a que se conviertan en grasa. Este enfoque, lejos de ayudar, puede generar más ansiedad y afectar al rendimiento del día siguiente. Los hidratos bien elegidos y en cantidades adecuadas pueden formar parte de una cena equilibrada. En el contenido compartido por @ijnutricion, se recuerda que el problema no es el horario, sino el contexto global de la dieta y el balance energético total.

Cenar solo una ensalada o algo muy pequeño puede parecer una buena estrategia, pero muchas veces provoca falta de saciedad real. Esto favorece el picoteo posterior o la aparición de hambre nocturna. Una cena insuficiente también puede afectar al descanso, haciendo que el cuerpo no recupere correctamente. Según explica @ijnutricion, incluir una combinación adecuada de proteínas, vegetales y otros alimentos saciantes ayuda a mantener la adherencia a largo plazo y evita romper la dieta más adelante.

La clave no está en cenar poco ni en pasar hambre, sino en estructurar bien la última comida del día

Incluir proteína de calidad, algo de volumen vegetal y ajustar las cantidades según el gasto diario permite cenar sin culpa y sin miedo. Además, repartir mejor la ingesta a lo largo del día ayuda a llegar a la noche con hambre controlada y tomar decisiones más conscientes.

Evitar algunos alimentos es clave / Foto: Unsplash
Evitar algunos alimentos es clave / Foto: Unsplash

En el vídeo de @ijnutricion, se insiste en que perder grasa no depende de una cena perfecta, sino de hábitos sostenibles en el tiempo. Evitar estos errores comunes puede marcar la diferencia entre una dieta que se abandona rápido y un plan que realmente funciona.