Mudarse por trabajo puede suponer un gasto muy importante, especialmente si implica alquilar una vivienda en otra ciudad como lo pueden ser Barcelona, Madrid o capitales. Sin embargo, la ley contempla una deducción estatal por movilidad laboral que permite reducir la base imponible del IRPF hasta en 2.000 euros al año durante un máximo de dos años. Esto significa que, si cumples los requisitos, tu declaración de la renta puede salir más barata simplemente por haber cambiado de residencia por motivos laborales.
La deducción está recogida en el artículo 19.2 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y se aplica cuando un trabajador acepta un puesto que requiere trasladar su domicilio a otro municipio distinto del de su residencia habitual. La intención es reconocer que mudarse por trabajo genera costes, incluido el alquiler de una nueva vivienda, y compensarlos fiscalmente.
Cuánto puedes desgravar y qué condiciones debes cumplir
El beneficio fiscal consiste en restar hasta 2.000 euros de los rendimientos íntegros del trabajo cada año. La deducción se aplica durante dos años consecutivos: el año del traslado y el siguiente, siempre que continúes residiendo en la nueva localidad. Por ejemplo, si te mudaste por trabajo en 2024, podrás aplicarla en la declaración de 2025 y en la de 2026.
Para acceder a esta deducción, debes cumplir varios requisitos como haberse trasladado por motivos laborales, cambiar tu residencia habitual a un municipio distinto.
Por otro lado, en cuanto a la deducción, se aplica únicamente sobre los rendimientos íntegros del trabajo. En declaraciones conjuntas, cada contribuyente puede aplicar la deducción por separado si cumple los requisitos, ya que el límite de 2.000 euros es por persona. Además, en casos especiales, como personas con discapacidad, el importe puede superar los 2.000 euros si se cumplen condiciones adicionales.
Cómo influye en el alquiler
Aunque esta deducción no se calcula como un porcentaje del alquiler, disminuye la base imponible de tus rendimientos del trabajo, lo que reduce directamente el IRPF a pagar. Esto significa que, junto a otras deducciones estatales o autonómicas vinculadas al alquiler, el ahorro puede ser considerable para quienes se han trasladado por motivos laborales y pagan un alquiler en su nueva ciudad.
En definitiva, si te has mudado por trabajo y estás alquilando vivienda en otro municipio, revisar tu declaración y reclamar la deducción por movilidad laboral puede ser una forma real de aliviar la carga fiscal durante dos años y recuperar parte del dinero invertido en tu nueva residencia.
