Tal día como hoy del año 1931, hace 95 años, Francesc Macià i Llussà, entonces diputado en el exilio del partido Federació Democràtica Nacionalista, llegaba a Barcelona desde el exilio de Bélgica. Macià se había exiliado después del golpe de Estado de Primo de Rivera (1923) a causa de la represión que el nuevo régimen había desatado contra el catalanismo. Durante el exilio (1923-1930), pasó de ser un diputado mal conocido por la opinión pública catalana a ser el auténtico referente del catalanismo político. Fortaleció el partido independentista Estat Català; protagonizó una apoteósica gira por los casales catalanes de América, recaudando fondos para una revolución independentista, y creó un ejército liberador que, si bien no pudo entrar en acción, sí, en el posterior juicio que se les hizo en Francia, abriría las portadas de toda la prensa europea durante semanas.
Francesc Macià ya había estado, poco antes, en Barcelona. Durante las fiestas de la Mercè de 1930, había viajado a Barcelona, junto con su esposa y su hija pequeña, y se había alojado en casa de su hija mayor y de su yerno, el doctor Peyrí. Durante aquellos días, se había entrevistado con diversas personalidades políticas opositoras al régimen dictatorial del general Berenguer —sucesor de Primo de Rivera— y ya había sido reconocido y aclamado por el gran público. Durante aquella primera estancia, la policía española lo había expulsado a Francia porque pensaba —erróneamente— que el gobierno francés lo detendría y encarcelaría, y que, de esta forma, lo desactivarían sin mancharse las manos. La sorpresa para el aparato represivo español había sido que las autoridades francesas le habían facilitado el desplazamiento hasta su residencia de Bruselas.
Francesc Macià había salido de Bruselas el día 20 de febrero, y había llegado el mismo día a París. Al día siguiente, día 21, iniciaba el viaje hacia Barcelona y, el 22, llegaba a Barcelona. Era recibido por una multitud y iniciaba conversaciones con diversos partidos para crear una plataforma catalanista y de izquierdas. Tan solo cuatro semanas después, lideraría la creación de la plataforma ERC, que agrupaba los partidos independentistas Estat Català y Grup d’Opinió de Barcelona, y los partidos federalistas Partit Republicà Català y Joventut Republicana de Lleida. Y, seis semanas después de su llegada, ganaría las elecciones municipales del 12 de abril y tomaría la iniciativa de proclamar la restauración del autogobierno de Catalunya, liquidado a sangre y fuego en 1714. Al mismo tiempo, sería proclamado president provisional de Catalunya.