Cuando parecía que este sábado se podrían encarrilar definitivamente los presupuestos de la Generalitat y que el acuerdo de los socialistas con Esquerra Republicana estaba a punto de ser ratificado, Oriol Junqueras ha decidido que aún no comían perdices y la obra no bajaba el telón. Es más, nos ha anunciado el presidente republicano tres cosas: que la palabra del president de la Generalitat, Salvador Illa, comprometiendo su apoyo a la cesión del 100% del IRPF, no era suficiente; que el viernes se había reunido con Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa, y, finalmente, que habían estado muy a punto del acuerdo, pero que no había podido ser posible.
Lo que Junqueras se guardó es que Sánchez le manifestó que esta cesión total del impuesto no iba a ser posible, que no había ningún compromiso del PSOE, y menos con las elecciones andaluzas que se han de celebrar el mes de junio en el horizonte. Unas elecciones, por cierto, en las que la vicepresidenta de Hacienda, María Jesús Montero, será la cabeza de cartel del PSOE y donde el partido de Pedro Sánchez aparece más cercano a Vox que al PP de Juanma Moreno y la formación ultra de Abascal adelanta, en las encuestas, a los socialistas en algunas provincias.
El resultado práctico de este frenazo ha cogido a todo el mundo con el pie cambiado. También a los negociadores, que, de manera discreta, estaban hablando de los presupuestos de la Generalitat. El calendario con el que trabajaba el Govern, tenerlos aprobados el 30 de marzo, ya es imposible por los días que precisan los trámites parlamentarios. Un plazo de diez días para las enmiendas a la totalidad y otro de 20 días para las enmiendas al articulado, amén del debate correspondiente en comisión de los diferentes departamentos y finalizar con el debate en el pleno de la Cámara.
Ahora, con la vuelta del 100% de la transferencia del IRPF al primer plano, Esquerra exige al PSC que se mueva y se lo arranque al PSOE y a Sánchez
Ahora, se tendrá que reagendar este calendario del 30 de marzo porque lo que nadie se cree es que no acaben habiendo presupuestos. Es más, parecía que Esquerra había dejado de hablar de la transferencia del 100% del IRPF a cambio del consorcio de inversiones. Y, sin renunciar al IRPF, la transferencia del impuesto quedaba en algo mucho más intangible, como es una enmienda a una ley, la de financiación autonómica, que aún no existe. Eso después del gesto de los republicanos con el PSOE de retirar una proposición de ley sobre el traspaso total del impuesto a la Generalitat, que se hubiera tenido que votar en el Congreso la pasada semana y que hubiera sido una colisión.
Ahora, con la vuelta del 100% de la transferencia del IRPF al primer plano, Esquerra exige al PSC que se mueva y se lo arranque al PSOE y a Sánchez. Entienden que es cosa de los socialistas catalanes forzar a los socialistas españoles. De todas maneras, llama poderosamente la atención que Pedro Sánchez haya tenido que recibir en la Moncloa en dos ocasiones a Oriol Junqueras solamente para desbloquear los presupuestos de la Generalitat. La primera, el 8 de enero, y la segunda, el pasado viernes. Esquerra no abre públicamente el abanico de haber tratado temas de mayor enjundia política y se refugia en esta carpeta. Así, dice sentirse engañada por el PSC, que le vendió un acuerdo con Sánchez en el 100% del IRPF que Junqueras comprobó el viernes que no era cierto.