La reducción del ratio de alumnos en el aula por profesor es una de las grandes reclamaciones habituales del colectivo docente. Ante los malos resultados de las pruebas PISA en Catalunya, maestros y profesores han pedido reiteradamente durante los últimos años, entre otras medidas, una mayor inversión en Educación para que haya más espacios y más profesores y de esta manera poder ofrecer una atención más personalizada a cada alumno. El Gobierno ha recogido el guante recientemente y prepara una ley para reducir ratios, mientras que el Govern de Catalunya lo mantiene como un objetivo sobre el que avanza poco a poco. Sin embargo, un estudio publicado este miércoles apunta en la dirección contraria y cuestiona esta medida, que considera poco eficiente para el coste que supondria.
El thin tank económico EsadeEcPol, vinculado a la universidad privada Esade, sostiene en su informe que el impacto de una reducción de ratios es "muy limitado" y supone una elevada inversión sobre la que arroja reticencias. El análisis concluye que tener cinco estudiantes menos en aula mejora las notas de la clase en solo un 1,25% sobre la desviación estándar, mientras que, por el contrario, sostiene que las tutorías en pequeños grupos —medida que defiende por su menor coste público— arrojan una mejora del 26%. La investigación se ha realizado sobre aulas de entre 20 y 30 alumnos de tercero y sexto de primaria.
"La reducción del tamaño de la clase no mejora el aprendizaje de forma eficaz y tiene efectos muy pequeños, casi nulos, sobre el rendimiento académico" señala José Montalbán, profesor de Economía en el Instituto Sueco de Investigación Social (SOFI) de la Universidad de Estocolmo. "Podría ser beneficioso en aulas con más de 50 alumnos, pero actualmente el 93% de profesorado ya chequea los cuadernos de los alumnos y el 70% declara que hace trabajo colaborativo", señala el investigador.
El informe añade que el impacto en el rendimiento de colectivos más vulnerables o de menos nivel socioeconómico tampoco es elevado. Los efectos de una menor ratio en la tasa de repetición también son "estadísticamente indistinguibles de cero", incide Montalbán. Donde sí hay mejoras claras es en la reducción de la disrupción en el aula, ya que, por ejemplo, hay menos interrupciones durante las clases. "Una reducción de 5 alumnos resta 4 puntos porcentuales la probabilidad de que la disrupción sea un problema moderado o grave", puntualiza.
El estudio de EsadeEcPol indica que los principales beneficiarios de las clases más pequeñas son los docentes y las familias. Montalbán señala que cuando hay menos alumnos por clase el estudiante y sus familias reducen ligeramente sus esfuerzos: menos horas de deberes, menor implicación parental, menos profesores particulares o academias. Sin embargo, el informe mantiene que bajar ratios es muy costoso y no compensan estos beneficios. "Estaríamos hablando en primaria y secundaria de más de 1.500 millones de euros por cada estudiante menos en un aula", apunta el autor, que recomienda bajadas de ratios solo en centros con alta disrupción o con necesidades específicas.
Educación camina hacia la reducción de ratios
El anteproyecto de ley de mejora del desempeño docente y de la calidad educativa plantea rebajar el número máximo de alumnos por aula a 22 en Primaria y a 25 en la ESO (frente a los 25 y 30, de media, actuales). "Tener menos estudiantes en el aula junto con una disminución en el tiempo de docencia directa, implica disminuir los niveles de estrés asociados a la preparación de clases o la corrección y calificación de trabajos escolares", argumenta el Ministerio de Educación que incide en que "clases más reducidas pueden contribuir a mejorar las condiciones de aprendizaje y a favorecer la equidad".
