Las infecciones de transmisión sexual continúan creciendo entre la población adolescente y los especialistas alertan de que el problema no es solo sanitario, sino también informativo. En la consulta específica para jóvenes de entre 13 y 17 años del Vall d’Hebron, más de la mitad de los adolescentes atendidos en 2025 fueron diagnosticados de alguna ITS: 22 positivos entre 41 primeras visitas. El dato es especialmente relevante porque el porcentaje de positivos es muy superior al que se observa entre la población adulta. Según los profesionales, esto indica que muchos adolescentes no se hacen pruebas de manera preventiva y solo consultan cuando tienen síntomas, cuando han tenido una relación de riesgo o cuando otra persona les comunica que tiene una infección.

Hay personas que no se están cribando porque no saben dónde ir”, afirma Maria Espiau, pediatra de la Unidad de Patología Infecciosa e Inmunodeficiencias de Pediatría del Hospital Vall d’Hebron y responsable de la consulta para adolescentes. Este desconocimiento de los circuitos asistenciales dificulta el diagnóstico precoz, puede favorecer complicaciones y contribuye a mantener las cadenas de transmisión. Por ello, los especialistas recomiendan que la población adolescente realice al menos una consulta médica anual relacionada con salud sexual. “Un objetivo que está muy lejos de cumplirse”, reconoce Espiau.

La consulta específica de ITS para adolescentes del Vall d’Hebron se puso en marcha en 2019 en el Centro de Salud Internacional y Enfermedades Transmisibles Drassanes-Vall d’Hebron, en el barrio del Raval de Barcelona. Desde entonces ha atendido a más de 300 jóvenes. Las cifras varían según las fuentes facilitadas: algunos datos sitúan el total en 335 primeras visitas y otros en cerca de 345 o 350 adolescentes atendidos desde la creación del servicio. El perfil más habitual es el de un adolescente de unos 16 años. En 2025, los principales motivos de consulta fueron el cribado en personas asintomáticas, con 16 casos; la presencia de síntomas compatibles con una ITS, con 9 casos; el contacto con una persona infectada, y situaciones de violencia sexual.

Entre los 22 diagnósticos positivos de 2025, se detectaron seis infecciones por gonorrea, doce por clamidia, dos por escabiosis, dos de sífilis, un caso de Trichomonas vaginalis y uno de molusco contagioso. También se inició profilaxis preexposición, la PrEP, en un paciente para prevenir la infección por el VIH. Las ITS más frecuentes entre los adolescentes atendidos son la clamidia y la gonorrea. La doctora Espiau subraya que la edad no determina tanto el tipo de infección como las prácticas sexuales. En mujeres, la clamidia es la más habitual, mientras que en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres es más frecuente la gonorrea.

"¡Si no se detectan a tiempo pueden provocar graves secuelas!"

"Todavía no hay conciencia de que si han tenido relaciones sexuales no protegidas está indicado hacer pruebas de forma periódica aunque no haya síntomas", explica Espiau. "En los adultos esta información está más interiorizada y por eso hay una proporción mayor que se hacen pruebas sin síntomas", añade. La falta de síntomas es, precisamente, una de las claves del problema. Muchas ITS pueden pasar desapercibidas durante semanas o meses, pero continuar transmitiéndose. "Yo pienso que el problema a menudo es que no se conocen las otras ETS, los adolescentes no han oído hablar de la gonorrea o de la clamidia. Les queda como que no saben de qué estamos hablando", apunta Espiau. "Son dos ETS bacterianas que a menudo son asintomáticas, y por eso, si no se hace un cribado, no las podemos detectar, pero cuando dan síntomas pueden ir desde síntomas más o menos leves, y que se resuelven fácilmente con tratamientos, a afecciones más graves que pueden acabar dando secuelas importantes", advierte. Estas secuelas pueden incluir problemas de fertilidad, dolor pélvico crónico, un aumento del riesgo de adquirir otras ITS y, en el caso de mujeres embarazadas, más riesgo de transmisión vertical al feto. De ahí la importancia de detectar las infecciones lo antes posible e iniciar el tratamiento.

¿Por qué han subido los casos positivos entre adolescentes?

La responsable de la consulta recuerda que el aumento de diagnósticos tiene una doble lectura. "Es un aumento real de incidencia de estas infecciones, pero también se está haciendo más cribado", afirma. En la misma línea, remarca: "Pensamos que el aumento de casos es también el resultado del aumento de los cribados, con los que podemos detectar más, y este es un tema que se debe valorar positivamente".

Los profesionales señalan diversos factores que pueden explicar la tendencia. Uno de ellos es el adelanto de la edad de inicio de las relaciones sexuales. “Hay múltiples causas. Una de ellas, evidente, es que sí que poco a poco parece que se adelanta la edad de inicio de relaciones sexuales, y, evidentemente, en el momento en que se inician las relaciones sexuales, existe este riesgo de sufrir una infección de transmisión sexual”, explica Espiau.

También pesa el descenso del uso del preservativo y una baja percepción del riesgo. “Es posible, también, como se ha ido describiendo, que el preservativo esté teniendo menos peso o se utilice menos de lo que se hacía previamente”, apunta. “Se usa menos porque, supongo, existe la percepción de bajo riesgo, no tienen la percepción de riesgo entre los jóvenes. Esto es cierto que la adolescencia per se ya va asociada a esta falta de percepción de riesgo en general, pero sí es verdad que pensamos que falta todavía formación e información”.

Un sistema pionero y de los únicos en el mundo

En los casos asintomáticos, una de las herramientas principales es el programa Drassanes Exprés. Este circuito, que funcionaba para adultos, se amplió el pasado noviembre a los jóvenes de 16 y 17 años. El sistema permite registrarse a través de una plataforma, responder un cuestionario en línea y obtener cita para hacerse las pruebas en una consulta de enfermería. El diagnóstico puede estar disponible en unas tres horas desde la extracción de la muestra y, si el resultado es positivo, el tratamiento se inicia de media en 48 horas. “Ahora hace un año que pusimos en marcha el programa Drassanes Exprés también para personas adolescentes, hasta aquel momento era un programa para personas a partir de 18 años y desde hace un año decidimos ampliarlo a menores a partir de los 16 años, que es la mayoría de edad sanitaria”, explica Espiau. “Desde entonces sí que hemos tenido personas que lo han utilizado, pero es cierto que creemos que quizás todavía no hemos conseguido darlo a conocer lo suficiente, porque probablemente habría más personas que se podrían beneficiar de este programa. Y las infecciones que hemos detectado con más frecuencia son sobre todo clamidia y la infección por gonococo”, añade.

En 2025, 23 adolescentes de 16 y 17 años participaron en este programa. Ocho dieron positivo en alguna ITS, principalmente clamidia y gonorrea. En el conjunto del programa Drassanes Exprés para adultos, ese mismo año se realizaron 6.057 cribados y 726 fueron positivos, la mayor parte por clamidia y gonorrea. Espiau recuerda, sin embargo, que las pruebas también tienen sus tiempos. En el caso de la clamidia y el gonococo, pueden pasar hasta dos semanas desde la infección hasta que las pruebas den positivo. En la sífilis, puede pasar aproximadamente un mes.

La prevención sigue siendo el mensaje central. “El preservativo sigue siendo una de las medidas principales para evitar la transmisión de infecciones de transmisión sexual, además de evitar embarazos no deseados”, señala Espiau. “Pero es verdad que existen otras medidas preventivas como son algunas vacunas, el mismo hecho de hacerse cribados de forma periódica o, por ejemplo, la PrEP, que es esta medicación oral que se da de forma diaria para prevenir la infección por el VIH”.

También insiste en el papel de las vacunas, especialmente la del virus del papiloma humano, que se administra a chicos y chicas. “Los métodos de barrera son los pilares de la prevención y hay que seguir promoviéndolos, así como otras medidas como las vacunas contra el virus del papiloma humano que se administran a niños y niñas, y hacerse las pruebas periódicamente aunque no tengas síntomas”, defiende. Para Espiau, la clave es que los adolescentes tengan información clara antes y durante el inicio de su vida sexual. “Lo más importante es que en el momento en que inician su vida sexual las personas tengan toda la información y todo lo que comporta, no con miedo sino para decidir cuál es la mejor manera de protegerse. Y saber dónde puedes ir a hacerte pruebas sin vergüenza, sin estigma”.

El acceso a la consulta se puede hacer a través de derivación desde la atención primaria, por teléfono, por correo electrónico o presencialmente en el mismo centro Drassanes-Vall d’Hebron. Aunque es un recurso para menores, muchos adolescentes acuden solos. A partir de los 16 años ya se considera mayoría de edad sanitaria. En los menores de 16, los profesionales valoran lo que se conoce como menor maduro. “La profesional sanitaria determina si esta persona tiene la madurez suficiente para esta consulta, diagnóstico y tratamiento concreto”, concluye Espiau.