El Ministerio de Sanidad ha rechazado financiar el primer fármaco contra el Alzheimer, tal como ya había avanzado Redacción Médica y esta semana confirman medios como la Cadena SER. El medicamento en cuestión es el lecanemab, comercializado como Leqembi por la farmacéutica Eisai, y que recibió la autorización europea justo hace un año. Entonces, desde la Fundación Pasqual Maragall celebraron la noticia, pero ahora han recibido la negativa de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) como un jarro de agua fría.
Concretamente, la CIPM ha rechazado financiar con dinero público, de momento, el lecanemab por "criterios de racionalización del gasto público". Al respecto, cabe decir que el coste del fármaco puede llegar a ser de unos 24.000 euros anuales por paciente. Y cabe añadir que no es la primera vez que el medicamento es rechazado: inicialmente, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, en inglés) emitió una opinión negativa por las dudas sobre el balance entre beneficios y riesgos, a pesar de que en noviembre de 2024 revisó su posición y finalmente recomendó su aprobación para un grupo limitado de pacientes. Justo hace un año, la Comisión Europea le dio el visto bueno definitivo, con condiciones estrictas —restringido a determinados pacientes en fases iniciales del Alzheimer—. La diferencia ahora es que la CIPM ha atendido criterios más bien económicos. Al respecto, cabe indicar que este órgano lo integran representantes de los ministerios de Sanidad, Hacienda, Economía e Industria, además de tres comunidades autónomas que rotan —actualmente son Castilla y León, Andalucía y País Valencià, las tres gobernadas por el PP—.
La opinión de la Fundación Pasqual Maragall
Desde la Fundación Pasqual Maragall no lo dan por perdido y han confiado en que se siga negociando con la farmacéutica Eisai. "Esta primera decisión ha sido negativa, pero también entendemos que todavía hay espacio para la negociación y para el diálogo y para llegar a un acuerdo", ha expresado el director de Relaciones con el Sistema de Salud de la fundación, el exconseller Josep Maria Argimon, en declaraciones recogidas por la Cadena SER.
El lecanemab ha sido el primer fármaco que ha demostrado beneficios clínicos en la enfermedad —el segundo es el donanemab, comercializado como Kinsula por la farmacéutica Eli Lilly—. Concretamente, el medicamento en cuestión sirve para tratar el deterioro cognitivo leve en las primeras fases del Alzheimer, y ha sido autorizado en condiciones estrictas, con requisitos claros de mitigación de riesgos y solo para determinados grupos de pacientes. Específicamente, tan solo para personas con solo una copia o ninguna del gen ApoE4 y que presenten placas de beta amiloide en el cerebro —las que tienen menos posibilidades de sufrir lo que se conocen como anomalías de imágenes relacionadas con el amiloide (ARIA), un efecto secundario grave del fármaco que implica hinchazón y posible hemorragia en el cerebro—. Entonces, desde la Fundació Pasqual Maragall ya celebraron que "por primera vez disponemos de un tratamiento que puede ralentizar la progresión de la enfermedad un 27% en fases iniciales, ayudando a preservar la autonomía, la comunicación y la calidad de vida de los pacientes durante meses o incluso años".
