El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, ha advertido este viernes en una rueda de prensa que la nueva variante británica de la Covid es más mortal. En un primer momento, el Reino Unido había comunicado que esta nueva cepa era más contagiosa, pero ahora ha identificado que también causa más defunciones.

En este sentido, Johnson, ha apuntado que existen "evidencias" que esta variante "está asociada a un mayor nivel de mortalidad", además de ser más contagiosa. Según ha detallado, podría ser hasta un 30% más letal.

Dos personas pasean para|por Londres, a pesar del confinamiento / EFE

Sistema sanitario británico, bajo presión

Las afectaciones de esta cepa también están repercutiendo en los hospitales británicos. De hecho, el primer ministro ha anunciado que a raíz del impacto de esta nueva variante, el sistema público de salud (NHS) está "sometido a más presión".

Precisamente, la Organización Mundial de la Salut (OMS) ha atribuido esta mayor letalidad a la soca británica a la saturación que se vive en los hospitales. 

En otro contexto, Johnson ha explicado, sin embargo, que las vacunas que se están utilizando en el país muestran sus efectos a las dos cepas de la Covid-19.

Campaña de vacunación

El Reino Unido empezó administrar el pasado 8 de diciembre la vacuna de Pfizer BioNTech, con lo cual fue el primer país de Europa en suministrarla. Además, Londres también ha autorizado los tratamientos de la farmacéutica Moderna, así como lo que han preparado Oxford y el laboratorio AstraZeneca.

De momento, el Reino Unido se ha vacunado con la primera dosis, el tratamiento necesita dos que se deben de aplicar con una diferencia de 21 días, un total de 5,4 millones de personas. En la jornada de ayer se aplicaron 400.000 vacunas, una cifra que el primer ministro ha considerado que es "un éxito sorprendente".

"Soy optimista con el impacto de las vacunas", ha destacado Johnson. Ahora bien, ha remarcado que hasta que la población no esté inmunizada se tiene que ser precavido. Por eso, ha pedido a los ciudadanos que se queden en casa para proteger el sistema de salud.

Después de dispararse los contagios por la nueva cepa, el Reino Unido decretó un confinamiento domiciliario el pasado 4 de enero, así como el cierre de todas las escuelas.