La polémica por la expulsión de los cantaires de la ceremonia de bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Família no se desvanece. Los coros fueron expulsados del acto al saberse que algunos de sus miembros llevaban esteladas entre las partituras y querían cantar Els segadors al terminar el acto. Este lunes, los cantaires han publicado una carta dirigida a la Fundació Junta Constructora del Temple, el Arzobispado de Barcelona, la delegación del gobierno español en Catalunya y el Departament d'Interior expresando su malestar por la decisión de echarlos y reclamando explicaciones. Desde el Govern, la consellera de Cultura, Sònia Hernández, atribuía la expulsión el domingo en una entrevista en ElNacional.cat al criterio y protocolo que había fijado la Iglesia. Por su parte, el conseller de Presidència, Albert Dalmau, ha diferenciado este lunes lo que es un espacio de protesta de lo que es un espacio más institucional, como era en este caso el acto de la Sagrada Família, que, según su parecer, se debe preservar de estas situaciones.
Al ser interrogado sobre esta cuestión durante una entrevista en Catalunya Ràdio, Dalmau ha subrayado el éxito de la visita del Papa a Catalunya y ha pedido "una reflexión sobre la imagen que se quería dar a la visita de un jefe de Estado, líder espiritual, persona significada por la paz, hablando en catalán, valorando la figura de Antoni Gaudí". "Creo que esta es la imagen que queremos dar", ha remachado.
Protesta
El conseller ha descrito la acción de los cantantes —que llevaban esteladas entre las partituras y tenían intención de cantar Els segadors— como un acto de protesta; ha asegurado que la protesta es legítima y que, de hecho, en la calle había gente que protestaba, pero ha pedido una reflexión sobre los espacios en los que se hace. "Creo que en los actos institucionales, en este caso en la Sagrada Família, tenemos que decidir si damos espacios para que haya protestas o no. Porque un día habrá una protesta que nos gusta y un día habrá una protesta de alguien que quizás no nos gusta tanto", ha añadido.
Ante el reproche del empresario David Madí —presente en la tertulia de El matí de Catalunya Ràdio donde se ha hecho la entrevista—, que ha denunciado que es impropio de un país democrático una situación como la que se produjo con la expulsión de los cantaires, Dalmau ha insistido en que muchos catalanes, "e incluso mucha gente independentista, han sentido orgullo de ver la imagen del país proyectada de esta manera".
"Si alguien quiere ir a lanzar gritos de independencia o contra la independencia o a favor de no sé qué, que es legítimo, hay espacios para ejercer la protesta y hay espacios que son institucionales. Y también tenemos que hacer una reflexión, porque un día habrá protestas de un signo que nos gusta y puedes compartir, y un día quizás alguien cante el himno de otra cosa que quizás no te hace tanta gracia. Esto es un espacio que tenemos que proteger", ha reiterado.