Las restricciones que el Govern anunció ayer ante el avance de la sexta ola de la covid en Catalunya, con más de 300 ingresados en las UCI y fregando los 1.300 pacientes en los hospitales, han sido un jarrón de agua fría por los sectores afectados. Aparte del retorno de las cuarentenas por contactos estrechos tanto si están vacunados como no, que se anunció el pasado viernes, pero no entrará en vigor hasta este jueves, el Ejecutivo ha decidido cerrar el ocio nocturno, limitar los encuentros a 10 personas y el retorno del toque de queda, ahora de 1 a 6 de la madrugada. También se reducirán los aforos a bares y restaurantes, así como en acontecimientos culturales.
Durante estos días previos a las Navidades, muchas entidades culturales de todo Catalunya preparan los tradicionales Pastorets, un clásico de estas fechas. Por ejemplo, este es el caso del Centro Cultural de Pineda de Mar, que estaba ensayando la obra cuando han sabido que a partir del viernes el aforo pasaba al 70%. La sala del Centro Cultural del municipio tiene 290 sillas y prácticamente todas las entradas vendidas por los siete días de funciones. Ahora tendrán que adaptar y recolocar a centenares de personas, unas 90 por sesión. En declaraciones en la ACN, la presidenta de la entidad Ester Deprius ha asegurado que "respetaremos las restricciones, pero es duro para las entidades culturales. Se nos hace muy difícil trabajar de esta manera".
Indignación al ocio nocturno
Las medidas también afectan a las salas de concierto, que las han recibido con "enfado, sorpresa y decepción". El presidente del ASACC y gerente de Razzmatazz, Lluís Torrents, ha lamentado que esperaban medidas de cierre general, pero no las anunciadas ayer por el conseller Argimon. Estas, a su parecer, "solamente afectan un sector pequeño de la población" que además es mayoritariamente joven y "menos vulnerable" delante del virus. Torrents avisa además de que, como anteriormente, la población joven "buscará la forma clandestina y sin control" para divertirse de noche, en referencia a los botellones.
Ante las nuevas restricciones, Joaquim Boadas, presidente de Fecasarm, la patronal del ocio nocturno, ha reaccionado con indignación y anunciante que la entidad las impugnará. Además, pedirá al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), que dicte medidas cautelarísimas para que no se apliquen mientras se resuelve el litigio. El secretario general de Fecalon, Fernando Martínez, ha lamentado que no se haya pensado en otras medidas que a su parecer serían más efectivas, como cerrar los colegios o confinar quince días toda la población.
"Medida dura" por teatros y cines
En el caso de los cines, su aforo se reducirá a un 70% según la propuesta del Gobierno. Para el presidente del Gremi de Cinemes de Catalunya, esta es una "medida dura" que tendrá un "perjuicio importante" por el sector, ya que llega en una época de gran afluencia a las actividades culturales como es Navidad. Sin embargo, Tarrazón ha admitido que si el Govern ha decidido sacarlo adelante es porque creen que "es necesario". En este contexto y a la espera de conocer "la letra pequeña" de las medidas, ha pedido el salvoconducto cultural y que se respeten las ventas anticipadas para las funciones.
Esta es una visión que comparten los teatros. La presidenta de ADETCA, la Associació d'Empreses de Teatre de Catalunya, Isabel Vidal, ha lamentado la reducción del aforo al 70% en el mundo cultural, anunciada por el Govern, es "una noticia dura" y que no esperaban. De hecho, Vidal ha reconocido que antes que una reducción de aforo esperaban la petición del certificado covid-19 porque "dentro de los teatros se cumplen las medidas de seguridad con la mascarilla". Asimismo, Vida ha pedido ayuda a las administraciones para "resarcir esta pérdida de ingresos tan importantes".
En la imagen principal, un teatro vacío / ACN
