La sede del Partido Popular en Huesca ha aparecido esta mañana vandalizada con pintura roja, huevos y hasta dos pollos despiezados, desplumados y rellenos con papeles —un folleto del Instituto Aragonés de la Mujer y otro en el que ponía "No a la OTAN, viva Putin"— a los pies de la puerta de entrada al local. El suceso se ha producido pasada esta medianoche y sus autores aún están por determinar. La Policía Nacional investiga lo sucedido tras la denuncia de los populares oscenses. Los agentes recogieron pruebas en el local, situado en el número 4 de la céntrica calle Saturnino López Novoa, y ahora estudian los cámaras de la zona para identificar al autor o autores del acto.
El presidente provincial del PP, Gerardo Oliván, ha lamentado y condenado un ataque que "atenta contra los valores democráticos de convivencia y respeto". El dirigente popular ha mostrado en declaraciones a EFE su deseo de que las pesquisas policiales den pronto sus frutos y se localice a los responsables de este suceso, que ha calificado de "extraño".
También han condenado lo sucedido desde el Ejecutivo estatal de Pedro Sánchez: "Nuestros valores democráticos se fundamentan en el debate político y en el respeto a nuestro sistema de partidos, nunca en las acciones violentas ni vandálicas", han aseverado desde la delegación del Gobierno en Aragón en un comunicado.
Los socialistas aragoneses también han condenado lo que califican de ataque reprobable. "Nuestras sedes han sido objetivo de los vándalos en el pasado, y tanto entonces como ahora el mensaje es claro: la violencia no tiene cabida en una sociedad democrática como la nuestra", ha declarado el PSOE del Alto Aragón en un comunicado en sus redes sociales. Su líder, Fernando Sabés, ha expresado su "tristeza" porque "todavía haya quien cree que intentar amedrentar es el único camino".
No es la primera vez que la sede de los populares oscenses es un objetivo. En 2022 aparecieron carteles colgados en la fachada del local en los que se podía leer: "Controlamos a los jueces para tapar nuestra corrupción". En enero de 2015, la misma sede sufrió el lanzamiento de una losa de grandes dimensiones contra las ventanas, que dejó una amplia brecha en el vidrio, si bien el blindaje impidió una rotura completa y que se pudiera acceder al interior. La práctica de vandalizar sedes de partidos se ha extendido ampliamente en los últimos meses, si bien el objetivo ha sido prominentemente las sedes del PSOE por toda España, que han sufrido el ataque de grupos ultras a modo de protesta por la acción del Gobierno de Pedro Sánchez.