Pedro Sánchez ha comparecido este miércoles en el Congreso para explicarse sobre la Venezuela de Maduro o el Reino Unido del Brexit. Pero muy pronto el debate ha derivado hacia Catalunya. Después de que el presidente español haya advertido al PP y Ciudadanos sobre el "caballo de Troya" de la ultraderecha, el líder de la oposición, Pablo Casado, le ha rebatido que él es "el caballo de Troya del independentismo" por los supuestos pactos ocultos con ERC y el PDeCAT. Curiosamente, los partidos independentistas son los que menos han hablado sobre Catalunya.
El ambiente de precampaña electoral ha estado presente. Era la última comparecencia de Sánchez ante el pleno esta legislatura, antes de la disolución de las Cortes el próximo 5 de marzo. Y se ha notado desde el inicio de la sesión.
A raíz del Brexit, Sánchez ha alertado que "aquí, como en el Reino Unido, el tigre se llama ultraderecha, y con la ultraderecha no se puede ir ni a vuelta la esquina". Citando al exprimer ministro británico Winston Churchill, ha asegurado que "no se puede razonar con el tigre cuando tienes su cabeza entre los dientes".
Frente a eso, Pablo Casado ha replicado que Sánchez "es el caballo de Troya del independentismo", porque "los hemos pillado negociando con ellos". Ha hecho referencia a supuestos llamamientos a los indultos o contra la prisión preventiva por parte del Gobierno. A las acusaciones de pactar con la extrema derecha le ha reprochado que es "tan perversa como la extrema izquierda o los independentistas" con quien pacta.
El líder de la oposición también ha hecho un balance del mandato de Sánchez en este sentido, y ha criticado que no haya hecho nada "con el NoDo que es TV3" o con el supuesto "adoctrinamiento" en las aulas catalanas "Usted recibirá el correctivo de los españoles", le ha vaticinado refiriéndose a las elecciones del 28-A.
Rivera: "Cesiones y claudicación, nunca"
En términos muy parecidos se ha expresado el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que ha acusado a Sánchez de "traspasar una línea roja que nadie había traspasado" en la historia de España: pactar con los que "quieren romper España". En este sentido, ha avisado de que "esto lo invalida para recibir el apoyo de ningún partido constitucionalista". En esta línea, ha indicado que "no se puede ir de la mano de los que quieren liquidar tu país porque acaban liquidando tu país".
"Diálogo, siempre; cesiones y claudicación, nunca", ha insistido Albert Rivera, que ha criticado que Sánchez "no dialoga con Catalunya", sino que "habla con unos partidos que no aceptan las normas del marco constitucional". Y ha añadido: "Yo me metí en política para que los separatistas no definieran lo que es España".
Los independentistas
El jefe de filas de ERC, Joan Tardà, se ha ceñido a los motivos de la comparecencia. Solamente, al inicio de su réplica, ha subrayado que venía de declarar como testigo del juicio al procés en el Tribunal Suprem. Después, sin embargo, se ha centrado en el Brexit y Venezuela. En esta línea, el dirigente republicano ha advertido a Sánchez que, desde Europa, “no tenemos derecho a aplicar un 155 en Venezuela”, y le ha acusado de ponerse “a la cola del señor Trump”.
Por su parte, el portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, ha asegurado que el juicio al procés pone en evidencia la “debilidad” de la causa, y ha avisado de que “el Estado está pagando un precio muy alto” por “negar la libertad de Catalunya”. En este sentido, ha recordado a Sánchez que los números salían para seguir gobernando, sin tener que convocar elecciones: “Había las mayorías para hacer posible su continuidad”.
