El tiempo se ha agotado. El Govern tiene que aprobar en los próximos días el proyecto de presupuestos si, como ha asegurado, quiere tener las cuentas el 31 de marzo. Este calendario coincide con el regreso del president, Salvador Illa, este lunes a sus responsabilidades al frente del ejecutivo. Con todo, se mantienen las dudas sobre el acuerdo con ERC, dado que el partido de Oriol Junqueras ha situado como condición para empezar a negociar las cuentas que haya un acuerdo sobre la cesión de la gestión del IRPF a Catalunya y, de momento, este tema todavía no se ha desbloqueado. Fuentes de ERC consultadas por ElNacional.cat insistían este viernes en que "las negociaciones presupuestarias, llegado el caso, comenzarán cuando se den las condiciones necesarias, cosa que hoy por hoy no se produce". Las mismas fuentes, sin embargo, apuntan posibles alternativas para desbloquear la exigencia sobre el IRPF.
Una vez la vicepresidenta y ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, presentó el pasado 9 de enero la propuesta de financiación pactada con ERC, desde el departamento de Economia, que encabeza Alícia Romero, se dio por cerrado este compromiso y aumentó la presión a la formación de Junqueras para iniciar la negociación de los presupuestos. El Govern incluso marcó un plazo a las conversaciones y anunció que tenía intención de aprobar las cuentas este mismo trimestre, con el 31 de marzo como fecha límite.
Larga tramitación
La aprobación del proyecto, sin embargo, requiere tiempo para cumplimentar una larga tramitación parlamentaria. El último proyecto aprobado, el del 2023, necesitó un mes y ocho días para ser ratificado en el pleno. Para aprobar el anterior, del 2022, hizo falta un mes y 14 días. Esto significa que, incluso aprobando los presupuestos esta semana, el Govern tendrá que pisar el acelerador, porque ya no dispondrá del plazo que requirió tramitar las cuentas del 2022. A pesar de que el Reglamento de la cámara fija que el presupuesto "tiene preferencia" por delante de otros trabajos parlamentarios, su tramitación requiere dos periodos no inferiores a 10 y 20 días para las enmiendas a la totalidad y al articulado, aparte de un primer pleno para debatir las enmiendas a la totalidad, el debate de cada departamento en comisión y un último pleno para el debate final.
Todo ello obliga al Govern, para cumplir su calendario, a aprobar las cuentas en el consell executiu del martes o en un consell extraordinario, como se hizo el 2023, en que se convocó al Govern un jueves. Además, tanto en 2022 como en 2023, el día que se aprobaron los presupuestos, después de la habitual entrega del proyecto al presidente del Parlament, se convocó un acto con la sociedad civil y económica en la cámara catalana para exponer las líneas maestras del proyecto.
ERC
No obstante, Esquerra ha insistido una y otra vez en que no se sentará a negociar las cuentas hasta que se desbloquee un acuerdo para la cesión del IRPF a Catalunya. El acuerdo para la investidura de Salvador Illa contemplaba que ya este año, la campaña del IRPF quedara en manos de l'Agència Tributària de Catalunya (ATC), pero el Govern argumentó que no tenía los medios necesarios y lo aplazó hasta 2028. Ante esta situación, ERC anunció el pasado septiembre la presentación en el Congreso de una proposición de ley en la que se recogían los cambios legislativos necesarios para esta cesión.
Desde entonces, la proposición está bloqueada en la Mesa del Congreso. El grupo que encabeza Gabriel Rufián podría reclamar en la Junta de Portavoces que se tramite en el próximo pleno. No obstante, el entorno de la vicepresidenta y ministra de Hacienda ha descartado en todo momento un acuerdo sobre esta iniciativa antes de las elecciones andaluzas, en las que la misma Montero será candidata del PSOE a la Junta. Este convencimiento no ha hecho más que crecer después de las elecciones en Aragón. El PSOE no esconde la preocupación ante el hecho de que la negociación de la financiación singular se convirtió en uno de los argumentos de la campaña del PP contra la exministra y candidata del PSOE, Pilar Alegría.
Consorcio de inversiones
La alternativa para superar este atasco podría ser un acuerdo sobre el consorcio de inversiones, que también prevé el pacto entre PSC y ERC, y el cual debería servir para garantizar los fondos de las inversiones previstas para Catalunya, se ejecuten o no. Fuentes republicanas admiten que el caos de Rodalies que se ha vivido las últimas semanas "ha hecho evidente la necesidad de inversiones, y ha abierto una oportunidad de acelerar el consorcio de inversiones". Paralelamente, aseguran que se están "valorando alternativas para desatascar la recaudación del IRPF". En este sentido, la Cadena SER apuntaba este viernes que ERC podría aceptar incorporar su exigencia sobre el IRPF a través de enmiendas al nuevo modelo de financiación que se deberá debatir en el Congreso.
En cualquier caso, el retorno del president al Govern se produce justo en el momento en que el ejecutivo debe decidir a partir de una negociación que no está solo en sus manos, sino que depende también del gobierno de Pedro Sánchez. Si no se cierra un acuerdo en breve que permita a ERC asegurar que se han escuchado sus exigencias, el Govern debería aprobar el proyecto sin tener garantizado el apoyo de los socios, a pesar del riesgo que comporta que finalmente le tumben en el Parlament la ley más importante del año; o bien, resignarse a no disponer de las cuentas en el plazo que se había marcado, y tirar de nuevo la pelota adelante. Illa reaparecerá en el Palau de la Generalitat el lunes a las 8:10 horas con una declaración institucional.