Oriol Junqueras y Pedro Sánchez sellaban este pasado jueves en el palacio de la Moncloa un acuerdo para un nuevo modelo de financiación. El nuevo sistema tiene en cuenta las singularidades de Catalunya y las del resto de autonomías. “No hay ningún modelo a medida”, sentenciaba al día siguiente la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Lo acordado hasta ahora ha satisfecho a los republicanos, a pesar de que quieren más: el nuevo modelo garantiza el principio de ordinalidad en Catalunya con la población ajustada y amplía la parte que el Estado cede a las autonomías del IRPF hasta el 55%. Pero los republicanos quieren que Catalunya recaude, gestione, liquide e inspeccione el 100% de este tributo; tal como se planteaba en el pacto con los socialistas a cambio de investir a Salvador Illa como president de la Generalitat. Si no hay ningún acuerdo sobre esta carpeta, Junqueras ya ha advertido que no se sentará a negociar los próximos presupuestos de los gobiernos catalán y español. Pero el entorno de Montero señala que si ERC “no rebaja su posición de máximos”, no habrá ningún acuerdo; menos aún antes de las elecciones andaluzas, donde ella se presenta como candidata del PSOE. Es un quebradero de cabeza más para los socialistas, que al mismo tiempo son conscientes de que lo acordado esta semana puede quedar en papel mojado si Junts y algunos socios del Congreso mantienen su rechazo.

 

Actualmente, los republicanos tienen registrada en el Congreso de los Diputados una propuesta de ley para que Catalunya pueda recaudar el impuesto sobre las personas físicas. Decidieron posponer su debate para poder llegar a un acuerdo con los socialistas, que aún no se ha conseguido. La dirección del partido confía en que haya novedades pronto. Pero esto contrasta completamente con lo que señalan fuentes del entorno de Montero. Apuntan que sí que se está negociando, pero que las diferencias entre unos y otros son abismales. A pesar de que el pacto PSC-ERC contemplaba que la Generalitat desarrollara la Agència Tributària de Catalunya para empezar a recaudar el IRPF a partir de 2026, Montero se opone ahora a entregar íntegramente este impuesto a la Generalitat.

De hecho, la comisión bilateral Estado-Generalitat ya ha borrado del mapa este punto clave que hablaba de un modelo que garantizase que "sea la Generalitat la que gestione, recaude, liquide e inspeccione todos los impuestos soportados en Catalunya". Y ahora ya se habla de una cesta de tributos en la que la responsabilidad fiscal queda definida a partir de la participación de las dos administraciones en la recaudación. Hacienda insiste en un modelo “en red” donde siempre haya coordinación entre agencias tributarias. “Nosotros decimos que no a darlo todo y que después el Estado no pinte nada”, resumían hace unos meses a este periódico fuentes del Ministerio. Y ahora, con las posiciones tan alejadas y la advertencia de Junqueras, el entorno de la ministra-candidata, preguntado por si existe la posibilidad de que se alcance un acuerdo antes de las elecciones andaluzas —deben celebrarse como muy tarde este verano— cierra la puerta remarcando que los republicanos deberían “rebajar mucho su posición”.

 

El viacrucis de la nueva financiación: el PP en pie de guerra en el Constitucional y con el rechazo de Junts y algunos socios

Más allá del acuerdo pendiente sobre el IRPF, lo que se ha acordado y presentado esta semana es un nuevo modelo del sistema de financiación del régimen común. Este miércoles, Montero expondrá el nuevo modelo a las autonomías en una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera y su intención es llevarlo al Congreso de los Diputados antes de verano. Será un viacrucis. El nuevo sistema ya ha contado con el rechazo del socialista díscolo Emiliano García-Page. Y también con las críticas del PP y de los barones autonómicos de este partido, que ya se preparan para llevar la propuesta al Tribunal Constitucional si acaba aprobándose.

Y no acaba aquí. Junts ya ha planteado presentar una enmienda a la totalidad al nuevo sistema. Lo rechazan, de entrada, porque Catalunya continuará dentro del régimen común; sin tener un concierto económico como el vasco o el navarro. El vicepresidente y portavoz del partido, Josep Rius, tachó el acuerdo de “error” porque no supone ningún cambio profundo de modelo. Recordó que “Madrid continuará teniendo la llave de la caja”. Junqueras ya les ha respondido advirtiendo que votar en contra es defender tener menos recursos para los servicios públicos. “Cada partido será responsable de su voto”, manifestó el líder de ERC.

 

El nuevo modelo también ha sido criticado por parte de algunos socios parlamentarios del PSOE en el Congreso. En Galicia, la líder del BNG, Ana Pontón, ha asegurado que la propuesta “acentúa la discriminación con Galicia” porque rebaja el peso de los criterios de envejecimiento y dispersión. La líder de los nacionalistas gallegos avisó que es “un punto de partida inaceptable al que no darán apoyo”, a pesar de que según el Gobierno Galicia recibiría 587 millones más anuales que actualmente.

La diputada de Compromís en el Congreso Àgueda Micó aprecia aspectos positivos en el nuevo modelo —3.669 millones adicionales para el País Valencià— pero lo encuentra “insuficiente” para eliminar “la infrafinanciación” estructural de su autonomía. Por su parte, el diputado en el Congreso de la Chunta Aragonesista integrada dentro de Sumar, Jorge Pueyo, ha advertido que votará en contra de "cualquier propuesta de financiación singular para Catalunya si no prevén las singularidades financieras de Aragón, que por derecho tenemos reconocidas en nuestro Estatuto". Pueyo, que es además el candidato de su partido a la presidencia de Aragón en las elecciones que se celebrarán el 8 de febrero, ha enfatizado que esta es "una línea roja que marca el límite a cualquier apoyo parlamentario". El nuevo modelo proporcionaría a Aragón 629 millones más, según los números de Montero validados por ERC. Catalunya recibirá 4.686 millones más. Ante la actual aritmética ajustadísima del Congreso, el apoyo de estas formaciones —y también de los siete de Junts— es imprescindible para que salga adelante.