El PP ha sido incapaz este domingo de revalidar su mayoría absoluta en Andalucía. Nueva victoria agridulce para el partido de Alberto Núñez Feijóo, que ha conseguido 53 diputados en unos comicios que cierran un ciclo de autonómicas marcado por las victorias de los populares, por su pujante dependencia de Vox y por batacazos del PSOE. Pedro Sánchez sale nuevamente tocado: con la candidata más sanchista posible, María Jesús Montero, los socialistas se han hundido a un nuevo suelo electoral de solo 28 escaños en una autonomía que había sido el principal bastión de este partido. El espacio aún más situado a la izquierda sale reforzado, especialmente la candidatura de Adelante Andalucía (se cuadruplica hasta los ocho representantes), más arraigada al territorio que la de Por Andalucía (5), que integra Izquierda Unida y Podemos. Vox se refuerza, pero solo un poco. Gana un diputado y se sitúa en los quince, con la gran diferencia de que sus votos serán fundamentales para volver a investir a Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía si las fuerzas progresistas no se prestan a dejarlo gobernar en solitario.

 

Las encuestas situaban a Moreno en el umbral de una nueva mayoría absoluta. Ningún estudio demoscópico lo daba por hecho. Pero el PP aspiraba a conseguirlo. Durante la noche electoral de este domingo, en la madrileña sede de Génova 13 la dirección del PP insistía en que había que esperar hasta el último minuto; confiaban en conseguirlo cuando el escrutinio ya empezaba a estar avanzado. Ahora los populares andaluces dependerán de Vox, que esta noche ya se han apresurado a confirmar que impondrán la “prioridad nacional” —primero los de casa— para mantener a Moreno al frente de la Junta de Andalucía. Moreno se ha lamentado por este escenario en su valoración de resultados, pero ha sacado pecho de haber ganado 150.000 votos más y vencer en las ocho demarcaciones andaluzas. "No hemos sacado matrícula de honor, pero sí un excelente", ha dicho en un discurso en el que se ha comprometido a seguir gobernando para "seguir transformando" el territorio.

 

El liderazgo de Sánchez, nuevamente tocado

Pedro Sánchez decidió presentar en esta autonomía a la candidata más sanchista posible. María Jesús Montero es a día de hoy la vicesecretaria general del PSOE; es la número dos. Y lo era también hasta hace unas semanas del Gobierno. Abandonó la vicepresidencia primera del ejecutivo y el Ministerio de Hacienda para empezar a hacer campaña en Andalucía cuando Juanma Moreno convocó las elecciones para este 17 de mayo. Había acompañado a Sánchez en la Moncloa desde 2018, cuando consiguió tumbar a Mariano Rajoy con una moción de censura. Y ha llegado a estas elecciones con muchos pactos (incumplidos) con el independentismo, cosa que la ha desgastado en campaña. 

El liderazgo del máximo líder socialista sale muy tocado de este ciclo autonómico, porque solo salvó el tipo en Castilla y León, donde un candidato poco sanchista consiguió ganar dos diputados respecto de la legislatura anterior. En cambio, en Extremadura y Aragón, el PSOE se hundió: los candidatos eran un imputado en el caso judicial del hermano de Sánchez y la exportavoz del Gobierno Pilar Alegría

El relato de la Moncloa es que el electorado no vota de la misma manera en unas elecciones municipales, autonómicas o generales. Y que el nombre de Pedro Sánchez no aparece en ninguna de las papeletas que se han introducido en las urnas este domingo. Sánchez, acosado en este mandato por los casos de corrupción que rodean al partido y a su entorno familiar y de confianza, manifiesta siempre que está decidido a agotar la legislatura hasta el verano de 2027. Hace tres años, después de una noche fatídica para el PSOE de elecciones autonómicas, Sánchez —un superviviente nato y un buen estratega— anticipó las generales en una jugada que ya es histórica; y el 23-J de 2023 consiguió una carambolesca configuración del Congreso que le permitió gobernar un mandato más a cambio de la ley de amnistía. Fuentes de la máxima capitanía del PSOE confían en que el PP llegará "deteriorado" por sus pactos con Vox cuando se celebren las próximas generales. "En Génova deberían estar preocupados por el resultado de hoy", indican.

 

Un nuevo suelo electoral para el PSOE en Andalucía

Andalucía, que es la autonomía más poblada del Estado español y la que envía más diputados al Congreso cuando hay elecciones generales, se mantiene derechizada por tercera legislatura consecutiva; después de haber sido históricamente un feudo socialista; gobernada por la izquierda durante 37 años. El PP y Vox suman conjuntamente 68 escaños y más del 55% de los votos. El PSOE, por su parte, ya había caído a su suelo electoral en las elecciones de 2022, entonces comandados por Juan Espadas. Este domingo, después de intentar convertir las elecciones en un referéndum sobre la calidad de la sanidad pública, el objetivo era igualar o superar este umbral. Pero los socialistas han desfallecido y han caído de los 30 a los 28 representantes.

La federación andaluza del partido de Sánchez deberá valorar ahora si es necesario impulsar una reestructuración interna, y si Montero debe permanecer como líder territorial o dejar paso a una nueva generación. Esta noche, en una valoración del resultado electoral, ha reconocido que el PSOE no esperaba este duro resultado, y ha garantizado que la formación "hará un análisis sobre cómo se han expresado los andaluces".

María Jesús Montero, este domingo por la noche / Foto: Europa Press

Vox insistirá en la "prioridad nacional"

Aunque la campaña ha estado completamente marcada por la sanidad, el paro, la vivienda y algunos argumentos catalanófobos por el nuevo proyecto de modelo de financiación, Vox ha intentado que la carrera electoral estuviera monopolizada por el concepto de "prioridad nacional". Se trata de un punto acordado ya entre PP y Vox en Extremadura y Aragón a cambio de las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón. Se trata de un "primero los de casa" de manual, aunque los populares insisten en que no aprobarán ninguna ley contraria a la Constitución. Esta noche solo han conseguido sumar un diputado respecto de la anterior legislatura y situarse en los quince. Ahora, igual que en estas dos autonomías y Castilla y León, los ultraderechistas tienen la sartén por el mango. Este domingo, el cabeza de lista de Vox, Manuel Gavira, ha confirmado que esta será una exigencia para pactar con el PP. 

¿Dónde está la mayoría, la mayoría dónde está?”, cantaban los militantes de Vox este domingo por la noche en la sede de Sevilla de la formación de extrema derecha. En sus manos estará la investidura de Juanma Moreno. Habrá que ver cuál es la estrategia negociadora del presidente de la Junta, que esta noche se lleva una decepción por no poder seguir gobernando con independencia de otras formaciones políticas. Hasta ahora, las fuerzas progresistas no se han prestado a dejar gobernar al PP en solitario para evitar que dependa de Vox. Y este domingo Montero ha descartado que el PSOE dé este paso por primera vez, dando por hecho un pacto PP-Vox: "Haremos oposición al gobierno de las derechas". 

Renacimiento de la izquierda andalucista

El espacio situado a la izquierda del PSOE ha quedado reforzado en estas elecciones, especialmente el andalucismo. Adelante Andalucía se lleva ocho escaños. Ha cuadruplicado su representación respecto de la legislatura anterior. Por Andalucía —capitaneada por el líder estatal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, y con Podemos integrado en las listas— se ha mantenido en el mismo resultado que hace cuatro años: cinco representantes.