Los electores de Castilla y León han dado la sorpresa en las elecciones de este domingo en esta autonomía. Aunque de forma más contenida, se pronosticaba que se repitiera la misma película que en Extremadura (diciembre) y en Aragón (febrero): victoria del PP con más dependencia de un Vox en auge, y un batacazo del PSOE. Pero solo se ha cumplido la victoria de los populares, que continuarán atados a la formación de extrema derecha. Alfonso Fernández Mañueco —actual presidente de la Junta castellanoleonesa— ha ganado pasando de los 31 a los 33 procuradores. Y el PSOE, de forma sorprendente y con el candidato menos cercano a Pedro Sánchez de este nuevo ciclo electoral, ha conseguido ganar dos diputados y se ha situado en los 30 escaños, a pesar de que los sondeos auguraban que volviera a perder votos y representación. El PP, además, ha conseguido frenar el auge de Vox, que en los últimos comicios ha estado disparadísimo y había llegado a doblar diputados en Extremadura. Ahora solo ha sumado uno más, y ha pasado de los 13 a los 14. Los populares, sin embargo, seguirán dependiendo de los ultraderechistas para conformar gobierno.

Hemiciclo Elecciones Castilla y León 2026 ES
 

El PP tampoco se lo esperaba. Los populares estaban eufóricos este domingo por la noche. Los trackings electorales que ha tenido el partido de Alberto Núñez Feijóo en sus manos durante estos últimos días iban errados con el PSOE: según los datos de que disponían, el No a la guerra de Pedro Sánchez no había conseguido que el PSOE mejorara sus perspectivas electorales. Ahora bien, sus sondeos sí que indicaban que Vox (capitaneado en esta autonomía por Carlos Pollán) había perdido fuelle durante esta campaña electoral. Lo enmarcan en su negativa a investir a María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura, una estrategia para mantener el pulso con los populares durante la campaña electoral que se ha interpretado como que “Vox acaba votando igual que la izquierda”. 

Desde la sede estatal del PP descartan pedir al PSOE que se abstenga para que dejen gobernar al PP en solitario, sin la necesidad de pactar una coalición o apoyo externo a Vox. Argumentan que son los socialistas los primeros que no se sitúan en este escenario. “A partir de mañana tendrán que decidir qué hacen”, manifiestan estas mismas fuentes, después de que los ultraderechistas hayan bloqueado la formación de gobierno en Extremadura y en Aragón —elecciones que se han celebrado en diciembre y en febrero— durante la campaña de estas castellanoleonesas. La cuestión es que hay unas nuevas elecciones en el horizonte, las andaluzas, que aún no tienen fecha pero que se tienen que celebrar este verano como tarde. A pesar de que el PSOE haya revivido (13.700 votos más), desde el PP destacan que mantienen su feudo histórico (hace cuatro décadas que gobiernan allí) y que lo hacen, además, con el bloque de la derecha aún más fortalecido: 55.000 votos más para los populares y 18.500 para los voxeros.

El PSOE revive con el candidato menos sanchista del nuevo ciclo electoral

En las primeras elecciones de este nuevo ciclo electoral, las del feudo históricamente socialista de Extremadura, el PSOE se estrelló perdiendo a diez diputados con un candidato que dimitió al día siguiente: era Miguel Ángel Gallardo, el socialista imputado en el caso de David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno. En las aragonesas, el partido no tuvo mejor suerte presentando una candidata de la máxima confianza de Pedro Sánchez: Pilar Alegría, que había ejercido como portavoz del ejecutivo español y ministra de Educación, no evitó la pérdida de cinco diputados.

En estas elecciones de Castilla y León, el candidato no era sanchista. Carlos Martínez no tiene una guerra abierta con el líder del partido como en el caso del manchego Emiliano García Page, pero en las primarias de 2014 apoyó a Eduardo Madina y no a Pedro Sánchez. En 2017 también apostó por Susana Díaz; y años antes lo hizo por Carme Chacón, no por Alfredo Rubalcaba como sí fue el caso de Sánchez. Estas últimas semanas, además, también se mostró crítico con el pacto del presidente español con Oriol Junqueras para un nuevo modelo de financiación que respeta el principio de ordinalidad en el caso de Catalunya. Esta noche, Martínez no solo ha salvado los muebles del PSOE, sino que ha mejorado resultados respecto de la anterior legislatura. Los diputados tendrán en esta autonomía dos procuradores más.

En las próximas elecciones a las que se presentará el PSOE, lo hará con una candidata de lo más sanchista. Una de las personas de máxima confianza del máximo líder socialista. La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, será la cabeza de cartel socialista que deberá enfrentarse al popular Juanma Moreno, actual presidente de la Junta de Andalucía. En otro feudo históricamente socialista, el PSOE intentará recuperar un poder que en las últimas dos legislaturas ha estado en manos del PP, esta última con mayoría absoluta. Los presagios demoscópicos no son buenos para los socialistas.

Ciudadanos, a la papelera de la historia

Estas elecciones han certificado, una vez más, la defunción de Ciudadanos. El partido naranja ha sido definitivamente borrado del mapa autonómico. Después de una campaña en la que han agitado la misma bandera de siempre —la catalanófoba para blasfemar contra el pacto de financiación autonómica entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras— el partido con el que Albert Rivera pretendía hacerle un sorpasso al PP ha sido borrado del mapa autonómico. Castilla y León era la única comunidad donde Ciudadanos conservaba un diputado. 

El espacio a la izquierda del PSOE y las formaciones territoriales

Donde se ha producido una derrota ha sido en el espacio situado a la izquierda del PSOE. Ni Podemos ni Izquierda Unida (bajo la marca Sumar) han conseguido ningún representante y han vuelto a certificar que la falta de unidad en este espacio es nefasta para cualquier perspectiva electoral. En cuanto a las formaciones territoriales, Unión del Pueblo Leonés ha mantenido sus tres procuradores. Y Por Ávila también ha conseguido mantener su único representante en el hemiciclo autonómico. Soria Ya ha perdido a dos, pero seguirá teniendo un diputado en esta comunidad.