Los diarios de Barcelona la cogen al vuelo y se hacen eco de la revuelta de los autónomos. No es la única. También están las del sector de la restauración y hostelería y el de la cultura. Sin embargo, se quedan cortos (así titula El Punt Avui) a la hora de darle una somanta de palos al Govern por el caos y la angustia causados por el sistema desgraciado de ayuda a los mencionados autónomos. Sobre todo, por insolvencia: en Catalunya hay medio millón de autónomos y las ayudas sólo llegaron a los primeros 10.000 que superaron el obstáculo de una web fracasada. Encima, este lío ha sido la chispa de una nueva trifulca entre los dos partidos que componen —que se pelean, más bien— el Govern.

Las condiciones de las subvenciones reducían los aspirantes a 100.000, pero igual era un método de asignación de ayudas equiparable a las cartillas de racionamiento o a los camiones de ayuda humanitaria que ves en la tele desde los que se arrojan raciones a la masa de hombres y mujeres, pequeños, jóvenes, adultos, mayores... y sálvese quien pueda. Los autónomos se han salvado de aplastarse unos a otros sólo porque el dinero no se repartía desde la caja de un camión sino desde una web que cayó en el minuto uno. Es un escándalo de los que en "los países de nuestro entorno" no sólo abren portadas sino que acaban con los responsables.

Una bandera de los diarios

Viene a la memoria una portada que en su día fue premiada en el mundo entero. Es una de El Periódico titulada El cabreo, del 25 de julio de 2007. El ambiente en Barcelona estaba caldeado por meses de caos en el aeropuerto del Prat y de incidentes en Cercanías. Todo se incendió tras la avería en la subestación de Collblanc, que dejó sin luz durante días a 350.000 abonados. El diario denunciaba aquella situación límite, debida a que, desde hacía años, las empresas públicas y el Estado habían dejado de invertir en Catalunya. ¿Suena, verdad?

Con las ayudas a los autónomos ocurre algo parecido. La chapuza del sistema de reparto y el fiasco informático son cosa del Govern. Pero la insolvencia de las ayudas tiene que ver con un déficit fiscal crónico de la Generalitat, causado por un sistema de financiación insuficiente, caducado desde 2014. Los diarios podían convertir este caos, esta confusión, este fracaso, en una causa. El cabreo. Pero no. La dejan escapar cruda. Son unas madres. En fin, los ciudadanos siempre tienen el recurso a las urnas, que ponen y quitan, y sabrán acordarse. En concreto el próximo 14 de febrero, a la vuelta de la esquina.

Posdata. A ver si siguen el tema y cómo acaba, pero La Razón dice que el BBVA pagó miles de euros en fiestas de la policía española. Aquí hay mucho tomate. Atentos/as.