Marruecos ha decidido volver a verbalizar sin ambigüedades una de las cuestiones más sensibles de su relación con España. El ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, ha asegurado que la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla continúa abierta, que Rabat la plantea en sus reuniones con las autoridades españolas y que su intención es mantenerla viva hasta encontrar una solución negociada. No es tanto la novedad de la posición marroquí como el momento y la manera de expresarla lo que resulta significativo. En solo dos días, Ouahbi ha concedido declaraciones a dos medios en las que ha situado consecutivamente sobre la mesa tres asuntos íntimamente relacionados con la política bilateral: los menores marroquíes que se encuentran en España, el control de la inmigración y la soberanía de Ceuta y Melilla. La sucesión de mensajes dibuja una línea política estratégica más que una simple suma de entrevistas.
Este martes, en una entrevista con la cadena Asharq, el ministro fue especialmente explícito. "Este asunto continúa sobre la mesa. Cada vez que nos reunimos con los españoles planteamos la cuestión", afirmó en referencia a Ceuta y Melilla, dos ciudades en las que el ministro destacó que "dentro hay marroquíes y hay españoles". Ouahbi definió la estrategia de su país como una política de "largo aliento" ('largo plazo') e insistió en que Marruecos continúa "reivindicando sus territorios", defendiendo el diálogo con España como vía para resolver el conflicto. "Nuestra política respecto a este asunto es de largo aliento, continuamos reivindicando nuestros territorios y queremos resolver el problema mediante el diálogo", aseguró sobre la estrategia que utiliza el régimen de Rabat.
Esto es completamente inaceptable.
— SergioLR🪖 (@CasetaBosque) August 12, 2026
El Ministro de Justicia de Marruecos 🇲🇦, Abdellatif Ouahbi, ha declarado abiertamente que quieren negociar con España 🇪🇸 el estatus de Ceuta y Melilla, añadiendo que son ciudades marroquíes 🇲🇦.
Intolerable. pic.twitter.com/t3KnewYtYW
Rabat no se limita a recordar una reivindicación histórica. Ouahbi sostiene que la cuestión aparece en las conversaciones bilaterales con España, aunque públicamente la relación entre los dos gobiernos se haya presentado durante los últimos años como una etapa de cooperación y estabilidad. El ministro no fija plazos ni explica cómo pretende modificar la actual soberanía española de las dos ciudades, pero precisamente aquí reside el sentido de su apelación al "largo aliento": mantener el dosier abierto sin necesidad de provocar una crisis inmediata.
Dos mensajes en dos días
Las declaraciones sobre Ceuta y Melilla llegan inmediatamente después de otro pronunciamiento contundente del mismo ministro. El lunes, Ouahbi había reclamado a España el retorno de los menores marroquíes no acompañados, incluidos los que habían llegado recientemente a Ceuta. En declaraciones a Hespress AR, aseguró que Marruecos reclamaría a estos menores "jurídica y políticamente" y atribuyó a la parte española responsabilidad sobre su situación mientras continúen en territorio español.
El ministro insistió en que Rabat no está dispuesto a "renunciar" a sus niños y adolescentes y que considera que el lugar adecuado para su futuro es junto a sus familias y en Marruecos. Las conversaciones sobre esta cuestión, según Hespress, ya habían llegado anteriormente a los ministerios de Justicia de los dos países e incluyen los mecanismos para identificar a los menores y facilitar su retorno.
Veinticuatro horas después, el discurso se ampliaba. Ya no eran solo los menores. Ouahbi abordaba simultáneamente la inmigración, la cooperación con Europa y Ceuta y Melilla. La secuencia permite interpretar las dos intervenciones como las piezas de un mismo relato político: Marruecos quiere cooperación con España, pero quiere dejar claro al mismo tiempo que esta cooperación no implica renunciar a sus propias reivindicaciones.
En este contexto, las palabras de Ouahbi tienen una lectura que va más allá de la inmigración. Rabat ofrece cooperación, pero recuerda que tiene reivindicaciones propias. Durante años, una parte de la estabilidad entre Madrid y Rabat se ha basado precisamente en gestionar los asuntos más conflictivos evitando que todos estallen al mismo tiempo. Las declaraciones de Ouahbi rompen al menos parcialmente esta compartimentación discursiva. El ministro habla de los menores, de la política migratoria europea y de Ceuta y Melilla dentro de un mismo marco político. Esto no significa que Marruecos anuncie una ofensiva diplomática inmediata contra las dos ciudades ni que esté poniendo plazos sobre la mesa. De hecho, Ouahbi insiste en el diálogo y en una estrategia a largo plazo. Pero sí que introduce un elemento importante: la normalización de las relaciones con España no ha comportado la desaparición de la reivindicación territorial marroquí. Al contrario, según el mismo ministro, Rabat continúa planteándola.
Ouahbi niega que Marruecos utilice la inmigración como un arma de presión para conseguir concesiones políticas, económicas o territoriales, como se ha interpretado. "Nunca hemos utilizado esta cuestión como una herramienta y no tenemos intención de hacerlo", aseguró durante la entrevista en la televisión marroquí, defendiendo que Rabat mantiene suficientes intereses y vías de cooperación con España y con la Unión Europea para no necesitar instrumentalizar los flujos migratorios. Pero su argumento incorpora al mismo tiempo una advertencia.
La contradicción en la política migratoria europea y española
El ministro cuestiona que España y Europa exijan a Marruecos impedir las salidas irregulares mientras, cuando estas personas consiguen llegar a territorio europeo, pueden entrar en procedimientos de asilo, protección o regularización previstos por la legislación. "Marruecos ya había alertado de la contradicción entre los esfuerzos que ha desplegado en su territorio para prevenir la inmigración irregular y la concesión, una vez en España, de un estatus legal a determinados migrantes". "¿Quieren combatir la inmigración irregular o simplemente lanzar consignas que contradicen lo que hacen en la práctica?", ha cuestionado. Según Ouahbi, esta situación genera una contradicción entre lo que Europa pide a Rabat en la frontera y lo que hace después con las personas que consiguen cruzarla. "No me pueden pedir que impida la inmigración irregular y, cuando una persona migra irregularmente a España, ustedes le conceden una situación legal allí", ha reprochado.
El ministro de justicia marroqui, Abdellatif Ouahbi, acaba de soltar varias "perlas" en relación a ceuta...
— 𝑴𝒚𝒔𝒕𝒆𝒓𝒚 𝑾𝒐𝒓𝒍𝒅 𝑵𝒆𝒘𝒔 (@mysteryWN) August 11, 2026
1) «Marruecos ya había alertado sobre la contradicción entre los esfuerzos desplegados de su lado para impedir la inmigración irregular y la concesión, una vez en España,… pic.twitter.com/acXHYSXTPU
Después de los últimos episodios migratorios en Ceuta, fuentes gubernamentales marroquíes ya habían cuestionado públicamente el modelo de cooperación migratoria con España y recordado que Marruecos no quiere actuar simplemente como el gendarme de Europa. La agencia oficial MAP llegó a atribuir parte de la presión migratoria reciente a los efectos de una decisión judicial española —la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente a los migrantes que llegaban nadando— que, según la versión de Rabat, había debilitado la capacidad disuasoria del sistema fronterizo.
El ministro de justicia marroqui, Abdellatif Ouahbi, acaba de soltar varias "perlas" en relación a ceuta...
— 𝑴𝒚𝒔𝒕𝒆𝒓𝒚 𝑾𝒐𝒓𝒍𝒅 𝑵𝒆𝒘𝒔 (@mysteryWN) August 11, 2026
1) «Marruecos ya había alertado sobre la contradicción entre los esfuerzos desplegados de su lado para impedir la inmigración irregular y la concesión, una vez en España,… pic.twitter.com/acXHYSXTPU
