La opinión respecto a la IA es muy diversa y, como muestra, cabe recordar lo que declaró en su día Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander. El pasado 13 de mayo, durante la Junta General de Accionistas de Universia España, abordó el tema señalando que la IA impacta de lleno en la educación y el empleo, extendiendo sus efectos hasta las aulas y el trabajo en equipo. Conviene señalarlo, ya que su alcance varía sensiblemente según el ámbito: en el entorno laboral se aplica a la división de tareas dentro de la empresa, mientras que en la educación influye de forma directa en la formación de las personas.
Sin embargo, los modelos de IA han obligado a buena parte del mundo a adaptarse a ellos. Esto no significa necesariamente que la educación sea de mayor calidad o que se obtengan mejores calificaciones. Lo que describió Ana Botín depende de múltiples factores: desde la calidad de la conexión y las herramientas disponibles hasta el tiempo de aprendizaje y el entorno de apoyo.
La inteligencia artificial como apoyo educativo y laboral
Más de 9.000 personas mejoraron su formación para el empleo en España gracias a la plataforma Santander Open Academy. Por su parte, Universia gestionó más de 75.000 vacantes en 2025, de las cuales 13.000 correspondieron solo a España. La presencia de la IA no se hace patente en estos datos hasta que recurrimos a las encuestas. Eurostat analizó el uso en ciudadanos y empresas: el año pasado, el 63,8 % de los jóvenes de entre 16 y 24 años utilizó herramientas de IA generativa, y un 39,3 % las empleó en el ámbito de la educación formal.

En las aulas, la IA puede resultar útil para proponer ejercicios o explicar conceptos con otras palabras. El riesgo radica en que puede enmascarar lagunas de conocimiento, ofrecer respuestas falsas o sustituir el esfuerzo inherente al proceso de aprendizaje. En las empresas, los equipos pueden emplearla para resumir documentos o comparar alternativas con rapidez. Con la llegada de los recién graduados, es fundamental acordar reglas compartidas para evitar que la herramienta diluya la responsabilidad individual.
Según otras estadísticas, el 20 % de las empresas de la UE con un mínimo de 10 empleados utilizó IA en 2025, lo que supone 6,5 puntos porcentuales más respecto a los datos de 2024. El problema es que aún no existen cifras que reflejen un aumento directo en la productividad, los salarios o la creación de puestos de trabajo. Por ahora, las estadísticas solo sirven para medir cómo penetra la IA en estas actividades. Según la Organización Internacional del Trabajo, uno de cada cuatro trabajadores en el mundo ocupa ya un puesto expuesto a la IA generativa. La tendencia apunta a la transformación de tareas y no tanto a la destrucción de empleo, por lo que es más probable que los puestos se modifiquen en lugar de erradicarse. Todo dependerá de la decisión de cada empresa, de hasta qué punto influya en sus plantillas y de cómo gestione la reducción de tareas o la reestructuración de los puestos.