El informe policial sobre los hechos de Ceuta que ha salido a la luz este miércoles descarta que la crisis fronteriza fuera fruto de un "movimiento espontáneo" y sostiene que detrás hubo una operación planificada de guerra híbrida. El documento atribuye a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos un papel en la planificación y ejecución de un proceso que, según sus conclusiones, perseguía dos objetivos principales: "colapsar el sistema de gestión fronteriza" y "eliminar la capacidad de respuesta por parte de España". "Nos encontramos ante un proceso planificado y ejecutado por medio de la coordinación de actores de relevancia", señala el informe, que considera que una operación de esta magnitud necesitaba capacidad para influir en las redes sociales, conexiones con "personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes" y la participación de actores o instituciones "con la experiencia necesaria para intervenir en la planificación".
El informe va más allá de la pasividad de las fuerzas de seguridad marroquíes y apunta directamente a un "guiado activo" de los migrantes durante la entrada en Ceuta. Esta conclusión se basa, según el documento, tanto en los testimonios de personas que cruzaron la frontera como en el análisis policial del material gráfico disponible. Los agentes marroquíes habrían dado indicaciones físicas para que los migrantes se dirigieran hacia el agua y accedieran a territorio español por el espigón del Tarajal, en vez de intentar impedir su paso. El documento también atribuye a los uniformados un grado de intervención superior en la operativa sobre el terreno, hasta el punto de señalar que habrían llegado a "coordinar y organizar" el acceso de "vehículos de gran tonelaje" que transportaban un número elevado de migrantes a la zona.
Descripción de los agentes marroquíes
En este sentido, el material gráfico incluido en el informe incorpora 11 fotografías de agentes marroquíes uniformados y 21 imágenes más de personas que identifica como agentes no uniformados participando en la coordinación de la entrada. Según el documento, a lo largo de la ruta hasta el espigón del Tarajal se difundieron imágenes de individuos sin uniforme, descritos mayoritariamente como "hombres de entre 30 y 50 años, de complexión fuerte o atlética y cabello". Estas personas llevaban una vestimenta "que no coincide con la de la mayoría de las personas que intentaban entrar o salir de Ceuta". "En la mayoría de los casos visten camisetas o polos de colores neutros y poco llamativos, pantalones largos y gorra".

El virus de la desinformación
Otro de los elementos que el informe sitúa en el centro de la operación es la desinformación difundida a través de las redes sociales. Uno de los principales factores utilizados para impulsar la movilización fue una interpretación manipulada de una sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones en caliente, que acabó convertida en un mensaje sencillo y falso con capacidad de viralizarse. Sin embargo, la policía puntualiza que no fue la resolución judicial por sí misma la que actuó como detonante, sino su "utilización y manipulación" para dar credibilidad a la convocatoria. El informe identifica igualmente otros elementos que habrían contribuido a dinamizar el movimiento, entre ellos la festividad del Día del Trono en Marruecos y la regularización extraordinaria de migrantes en España. La coincidencia y explotación de estos factores, concluye, permite apuntar a una "planificación previa" y refuerza la hipótesis de la existencia de una "dirección estratégica y operacional" detrás de los acontecimientos.
La manera como se propagó el mensaje tampoco sería casual. La policía sostiene que la campaña de desinformación presenta un encaje especialmente preciso con el método SPREAD, un modelo de diseño de contenidos virales desarrollado por la Harvard Business School y que se identifica como una manera "de optimizar el impacto de las publicaciones en las redes para asegurar una difusión masiva". Para los investigadores, resulta "difícilmente asumible" que una campaña mediática de estas dimensiones pudiera aparecer y prosperar de manera "improvisada, automática o involuntaria", porque habría requerido un "cúmulo de casualidades" extraordinario. El análisis comparativo subraya que una operación digital con este grado de sofisticación necesitaría "herramientas de automatización de alta complejidad" y la participación de profesionales especializados en marketing digital.
La migración como tapadera
El comportamiento posterior de las personas que cruzaron la frontera es otro de los argumentos que el informe utiliza para cuestionar que el objetivo principal del episodio fuera estrictamente migratorio. Según la policía, más del 90% de quienes lograron entrar en Ceuta regresaron voluntariamente a Marruecos poco después, y la Guardia Civil sitúa en 73.514 el número de retornos. A partir de este patrón, los investigadores concluyen que la finalidad migratoria habría funcionado como una "cobertura formal" destinada a facilitar, incentivar y dirigir un movimiento masivo de personas hacia la frontera ceutí.
El gran error del CNI
El informe de la Policía Nacional dedica también una parte especialmente crítica al papel de los servicios de inteligencia españoles y señala directamente las carencias del CNI ante la magnitud de la operación. Entre los efectos colaterales más trascendentes de la entrada masiva, el documento sitúa el "cuestionamiento del CNI en la detección de lo que ha pasado", después de que el principal servicio de inteligencia del Estado no lograra anticipar una movilización coordinada de decenas de miles de personas. El análisis policial va aún más allá y concluye que España fue objeto de una "acción de contrainteligencia ofensiva de manual". Según esta tesis, la operación habría sido preparada con un nivel de precisión y discreción especialmente elevado, hasta el punto de lograr esquivar los mecanismos habituales de detección de los servicios de inteligencia centralizados del Estado.