El president de la Generalitat, Pere Aragonès, tendrá a partir del miércoles 22 de diciembre la facultad para poder convocar anticipadamente nuevas elecciones en Catalunya. La potestad se le otorga justo un año después de la convocatoria automática de los comicios celebrados el pasado 14 de febrero. Así pues, siete meses después de haber sido investido president, Aragonès ya dispondrá de una de las atribuciones inherentes a su cargo, aunque todavía no es aplicable. Y es que, para poder convocar elecciones anticipadas, tiene que haber transcurrido un año desde la finalización de la anterior legislatura.
Ciertamente, el artículo 75 del Estatut establece que el president de la Generalitat, "con la deliberación previa del Govern y bajo su responsabilidad exclusiva, puede disolver el Parlament" y convocar anticipadamente elecciones, aunque puntualiza que esta facultad no puede ser ejercida "si no ha transcurrido un año como mínimo desde la última disolución por este procedimiento". Concretamente, el 21 de diciembre de 2020, Aragonès, entonces vicepresident del Govern en funciones de president sustituto después de la inhabilitación de Quim Torra, firmó el decreto de convocatoria de comicios, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, por lo cual, este miércoles 22 de diciembre, el hoy president ya podrá convocar anticipadamente elecciones.
¿Moción de confianza a medio mandato?
El acuerdo de investidura que cerraron ERC y la CUP contempla que Aragonès se someta a una cuestión de confianza a media legislatura, en el 2023. Cuando llegue el momento, el president tendrá que calcular si cuenta con bastantes apoyos para sacar adelante la legislatura. La moción de confianza será, como los presupuestos han sido, una prueba de fuego. Y es que, si se celebra, coincidirá con las elecciones municipales y, si no se adelantan, también con las generales. Por lo tanto, puede hacer temblar el govern y perjudicar las aspiraciones del partido de Aragonès en los comicios municipales y generales. En este sentido, este domingo Eulàlia Reguant ha advertido, durante la Assemblea Nacional que ha celebrado la CUP, que el president Aragonès hoy "no superaría una moción de confianza en políticas de izquierda e independentistas" y ha tildado sus primeros meses de govern como "vodevil autonomista que no va a ningún sitio".
Sin embargo, el 'no' de la CUP a los presupuestos catalanes ha dejado en el aire la vigencia del compromiso de tener que superar una moción de confianza a medio mandato, ya que tiene que ser ratificado o denegado en las conversaciones que tienen que mantener los cupaires con ERC para evaluar su papel a partir de ahora.
Para acabar de remacharlo, recientemente, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, pidió que el president de la Generalitat, Pere Aragonès, se someta a una moción de confianza en el 2023. Sobre este punto, Borràs recordó que "los acuerdos se tienen que cumplir y que este mecanismo estaba previsto en el acuerdo de investidura que firmaron los cupaires y ERC al principio de la legislatura". También afirmó que habrá que replantear la legislatura si se considera que los acuerdos ya no están vigentes. "Es un compromiso muy firme que te interpela, por lo tanto, espero que todo el mundo tenga esta misma concepción de lo que quiere decir hacer política, que es cumplir aquello que has acordado, el compromiso que has adquirido". Por el contrario, el president Aragonès no está de acuerdo y cree que se tiene que evaluar en próximas reuniones si hay que llevar a cabo la cuestión de confianza.
Imagen principal: El president de la Generalitat, Pere Aragonès, en una intervención a la manifestación de Som escuela/ Montse Giralt
