La diputada del PP en el Congreso por Barcelona Cayetana Álvarez de Toledo ha explicado este martes que "está meditando profundamente" si deja el escaño después de que el presidente del partido, Pablo Casado, la cesara como portavoz del grupo popular en la cámara. "Son reflexiones que no dejo de hacerme desde hace una semana", ha admitido en una entrevista con la Cadena Cope. Álvarez de Toledo ha vinculado su continuidad como diputada al hecho de que representa a votantes de Catalunya que "viven la doble pandemia nacionalista y vírica". "Merecen cuidado y protección, amparo y representación", ha afirmado. Además, ha confesado que no ha vuelto a hablar con Casado desde que le comunicó el cese.

La diputada popular ha dicho estar "afligida" personalmente porque "ser portavoz del grupo popular es el máximo honor", pero que no está desanimada a pesar de los "ataques de dentro del PP" que ha recibido. "No esperaba que dentro de la estructura del partido sucediera esto", ha asegurado, por lo que tiene un "sentimiento de fracaso". Álvarez de Toledo ha emplazado al centro derecha español a batallar por el "gran espacio de la razón" y a disputar la superioridad moral a la izquierda. "Se tiene que aparcar cualquier miedo", ha reflexionado, porque "hay una nación huérfana esperando su liderazgo".

Después de la destitución, Álvarez de Toledo cargó duramente contra el líder popular, asegurando que Casado sintió atacada su autoridad. La hasta entonces portavoz lamentó "profundamente" la decisión de Casado, que tildó de desgraciada, y consideró que es perjudicial para el partido y el grupo parlamentario. Además, afirmó que el presidente del PP "necesita gente a su lado con criterio propio", como ella misma.

Según Álvarez de Toledo, el detonante de su cese fue la concesión de una entrevista en El País donde defendió un gobierno de concentración entre PSOE y PP, calificó de error la huida de Juan Carlos I y cargó contra la dirección del partido para destituir el jefe de los asesores parlamentarios, lo que calificó de invasión de competencias.

Casado no pretendía cesarla

Hay que destacar que la intención de Casado no era destituirla, sino mantener una charla larga. El presidente de la formación quería reprocharle alguna de sus actitudes, pero transmitirle, sobre todo, que la sede nacional del PP y el grupo parlamentario tenían que actuar de forma coordinada, no como si fueran "Gobierno y oposición".

La diputada consideró un "error" que el rey emérito se fugara de España, y aseguró que eso perjudicaba a Felipe VI. El presidente del PP le reprochó que criticase a la monarquía "cuando está cayendo la que está cayendo" y se negó a ser vicepresidente en un gobierno con el PSOE: "No puedes seguir pidiendo que yo sea el vicepresidente de Sánchez". Según ella, Casado "considera que mi concepción de la libertad es incompatible con su autoridad y yo no lo comparto".

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