Una campaña pinchada. Espasmódica, si se quiere ver de otro modo: la han animado momentos de poca sustancia y mucha víscera, más politiqueros que políticos. La gracia es que nadie sabe cómo se hará gobierno con unos resultados tan fragmentados como se esperan. El último día de campaña ha dejado algunas reflexiones de urgencia sobre siete cuestiones que marcarán el futuro de las próximas contiendas electorales. Vamos por partes.
1. La muerte del mitin
El formato clásico para activar la militancia y la simpatizancia ha entrado en coma irreversible. Solo acuden personas mayores y algunos curiosos, y tampoco se dice nada de sustancia. Los fontaneros electorales de los partidos insisten en que la ciudadanía "quiere ver a los políticos", pero se ha comprobado que eso sólo algo que sale en los manuales antiguos. Al mitin lo han matado las redes sociales y los actos de pequeño formato con grupos específicos, agentes sociales o activistas locales. Sólo para comparar, tres fotos de mítines centrales del PSC, quizá los mejores especialistas en este formato, del 1977, 1982 y 2015. No hay color:

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Pabellón de la Vall d'Hebron, 2015 / Efe[/caption]
2. Una ley electoral obsoleta
En aplicación de la ley electoral, la Junta Electoral Central ha obligado a Catalunya Ràdio a comerse la planificación hecha por sus profesionales y a dedicar a los candidatos el tiempo de entrevista que les ha parecido proporcional, según los resultados de las anteriores elecciones: 10 minutos a ERC, 11 a ECP, 15 a UDC, 26 a DiL, 35 al PP y 37 al PSC. Se trata, ya se da usted cuenta, de una ley electoral del siglo XVIII (antes de Cristo). Otro caso patético es la inútil prohibición de publicar encuestas los cinco días antes del día de reflexión. Naturalmente que se han publicado. La normalidad de la vida, las ganas de saber de la gente en unas elecciones muy competidas y las redes sociales han matado estas legalidades antediluvianas, pensadas para no alterar a una ciudadanía poco acostumbrada a votar y de la que el establishment temía su fácil manipulación.3. Rajoy, admirable
Uno de los momentazos de la campaña es Mariano Rajoy pasando sin decir nada de la brutal agresión en el mitin que horas después del puñetazo cerró en A Coruña. Ya había aguantado el trompazo a pie derecho sin hacer aspavientos. En el mitin, ni una palabra, ni una insinuación. Tampoco en su Twitter. Como si nada. Ni denuncia contra el agresor. Chapeau.4. 'Colau for president'
La tendrían que renombrar Hada Colau, porque allí donde va, lo peta todo con su varita mágica: en Barcelona, en Madrid, en Valencia. Hoy le han publicado un artículo en Le Monde donde explica que el referéndum en Catalunya se puede hacer sin modificar la Constitución y pide al próximo gobierno español que lo convoque. Le da lo mismo que esa posibilidad sea dudosa a la vista de la última sentencia del Tribunal Constitucional. No va de eso. Va del tono presidencial del texto y de su petición. Si no fuera por la referencia al federalismo y un par de detalles más, la cosa la podría firmar sin rubor el mismísimo Artur Mas. La alcaldesa es la diferencia entre el gris nebuloso de Catalunya Sí que es Pot y la candidatura d'En Comú Podem, hecha a su medida. Compare al candidato desconocido de CSQP y al candidato desconocido de ECP y pregúntese quién de veras se llevará el gato al agua este domingo. ¿No será ella?5. La batalla de los emergentes
Hagan lo que hagan, ya han ganado. Sólo competían contra sus expectativas. Dos partidos hechos desde la tele y las redes sociales se han cargado el neoturnismo del PSOE y el PP: Ciudadanos y Podemos. La remontada de estos ha sido de dos orejas y rabo: han modulado su discurso y lo han hecho inteligible, han fichado como candidatos a personas como los votantes de clase media que ponen y quitan rey y, sobre todo, han desaparecido de las teles como gato escaldado. A Ciudadanos, en cambio, que se lo comía todo, les ha faltado discurso para la segunda mitad de la campaña: nadie sabe bien qué quieren hacer en un parlamento colgado sin mayorías. Han quedado pegados en las teles como un bistec en una parrilla y huelen a chamusquina. Para futboleros: una parte para cada equipo, aunque Podemos ha llegado físicamente más entero a los últimos minutos y C's más inseguro. Veremos qué este domingo.6. Jarabe de coalición
El PP y el PSOE se dan un porrazo tremendo este domingo. Los conservadores pueden perder más de un 30% de los escaños que tenían, aunque van sólidos encabezando la carrera con el argumento de no hacer mudanza en tiempo de tribulación. Los socialistas, que hacen frontera con todo el mundo y tienen un liderazgo débil, perderán en torno al 20% de los escaños y veremos si Pedro Sánchez lo resiste. Los partidos del neoturnismo dinástico quizás no llegan ni a la mitad del Congreso. Lo nunca visto. Unos y otros tendrán que probar el jarabe que desde hace tiempo toman los políticos catalanes y vascos: coaliciones, pactos, acuerdos, cohabitaciones. Será la prueba de fuego de la política española, tan acostumbrada a las mayorías absolutas y a partidos alfa. ¿Se acabará la rabia?7. Mandan los votos de la CUP
Los 333.657 votantes de la CUP del 27S determinarán quién gana las elecciones en Catalunya: tanto si votan como si obedecen a la CUP y se abstienen. Es uno de los misterios que se resolverán este domingo. ERC se ha esforzado al ser la opción más conveniente golpeando a ECP por su subordinación a Madrid, una reedición de aquellas acusaciones de sucursalismo de la vieja CiU al viejo PSC. Según la última encuesta del CEO, un 21,8% de los votos cuperos del 27S van a parar a ERC; un 25% a ECP, que les guiña el ojo día sí y día también. A Democràcia i Llibertat, ni uno. Quizás por eso han pedido que voten a ERC.8. Sin enemigos
La existencia de Junts pel Sí ha desactivado un tradicional tema de campaña: si ERC da el sorpasso a CDC. Ni se han peleado, fuera de lanzarse algunos dardos. CDC se ha quedado sin enemigos fuera del PP y de Unió Democràtica, que se ha presentado como la heredera de la vieja CiU. ¿Qué pasará con DiL? ¿Puede hacer un Podemos? Es otro misterio de esta contienda electoral. El domingo que viene lo sabremos todo. O casi.FOTO: La candidata del PP por Valencia, Isabel Bonig. / Efe