La captura este sábado de Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, por parte de Estados Unidos en el marco de la operación Resolución Absoluta ha dejado un vacío de poder sin precedentes en el país caribeño y abre varios escenarios a los que se puede encaminar el futuro político de Venezuela. Por ahora, la administración estadounidense, así como la justicia y el ejército venezolano, confirman a Delcy Rodríguez, la número dos de Maduro, como la presidenta de Venezuela, con Maduro encarcelado en Nueva York a la espera de un juicio en el que se le imputan cuatro crímenes relacionados con el narcotráfico y la tenencia de armas para amenazar a Estados Unidos. Las versiones tanto de Donald Trump como de Delcy sobre lo que ocurrirá en Venezuela, pero, son contradictorias. Mientras Trump afirmaba que EE. UU. "gestionaría" el país hasta lograr una transición "segura" hacia la democracia, y que su secretario de Estado, Marco Rubio, había mantenido una larga conversación con Rodríguez en la que habrían llegado a acuerdos, Rodríguez clamaba que Maduro seguía siendo "el único presidente de Venezuela" y que si país no sería en ningún caso una "colonia de ningún tipo".

El chavismo continúa en el poder

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela confirmaba el sábado la "falta temporal" de Nicolás Maduro en la presidencia y ordenaba a Delcy Rodríguez que asumiera sus funciones ante la "ausencia forzosa" del mandatario. La Constitución de Venezuela indica, en el artículo 234, que las faltas temporales del presidente podrán ser suplidas por la vicepresidencia durante 90 días, prorrogables durante 90 días más por decisión de la Asamblea Nacional. El ejército venezolano ha reconocido a Rodríguez como la presidenta encargada del país, según ha informado el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, que también ha subrayado que "el gobierno bolivariano garantizará la gobernabilidad del país" y ha exigido el regreso inmediato de Maduro. 

Por ahora, el chavismo ha asegurado las estructuras de poder venezolanas ante la posibilidad de ser reemplazado por la oposición, liderada por María Corina Machado, mediante la fuerza de las armas. Donald Trump dijo en su rueda de prensa del sábado, desde su mansión de Mar-a-Lago, que EE. UU. dirigirá Venezuela "para asegurar una transición segura, adecuada". El nombre que han barajado las autoridades estadounidenses para dirigir, por ahora, esta "transición", es Delcy Rodríguez, con quien Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, afirma que sí se puede negociar, a diferencia de Maduro. "Su número dos [el de Maduro] es alguien con quien se puede trabajar", ha anunciado en la cadena CBS. Por su parte, la nueva mandataria venezolana se muestra prudente, más allá del discurso del sábado, y no ha vuelto a hacer declaraciones en público sobre los próximos pasos que seguirá su administración, si pretende seguir los mandatos de la Casa Blanca o, por el contrario, plantar cara.

La oportunidad de la oposición

La oposición venezolana, cuya cara visible es María Corina Machado, se mostraba esperanzada de poder ocupar el vacío de poder dejado por la captura de Maduro, pero los planes de la Casa Blanca parecen que, de momento, no pasan por dar las riendas del país caribeño a la última galardonada del Premio Nobel de la Paz. El mismo Donald Trump afirmaba en su rueda de prensa ayer sábado que Machado no tenía "ni el apoyo ni el respeto" para coger las riendas de Venezuela. Marco Rubio ha afirmado también este domingo que, a pesar de considerar a Machado como una persona "fantástica", considera que la oposición se encuentra ante un problema de falta de tiempo: "La realidad inmediata es que, desafortunadamente, y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse inmediatamente", ha declarado en una entrevista al programa Meet the Press de la cadena NBC.

En el mismo programa, Rubio ha indicado que los EE. UU. ya están trabajando en un proceso de transición con momentos clave en las "próximas dos o tres semanas", que podrían significar la oportunidad que tanto esperan desde la oposición chavista. El sábado, tanto Machado como Edmundo González, expresaron estar "listos" para asumir el poder y liderar una Venezuela "libre". Rubio, sin embargo, ha expresado que es posible que, con Maduro fuera de la ecuación, mejoren las relaciones con el poder actual en Venezuela. Si esto no fuera así, o si se tensionaran aún más las costuras de la estructura de poder chavista, se podría dar la situación en la que la oposición sea capaz de capitalizar el vacío de poder y erigirse para liderar la transición. A pesar de las demandas de actores internacionales como Emmanuel Macron de que se dé protagonismo a la oposición en esta etapa de transición, los EE. UU. parecen en estos momentos más cómodos con Delcy y el "chavismo sin Maduro", con Rubio afirmando también que considera "prematuro" plantear la celebración de unas elecciones democráticas en el estado caribeño.

El colapso del estado

Aunque aparentemente el chavismo tiene bajo control las estructuras de poder y militares, un alargamiento o intensificación de la intervención estadounidense, o el aumento de las tensiones y el faccionalismo dentro del chavismo para encarar la etapa que ahora se abre, podría hacer peligrar la aparente calma en Caracas. El aumento de la inestabilidad o la ruptura de la cadena de mando militar, o el desacuerdo con figuras influyentes y poderosas dentro del estamento castrense, como Diosdado Cabello o Vladimir Padrino, podría fragmentar el estado en zonas de control gubernamental, paramilitar, criminal y miliciano. La presencia de grupos armados como el ELN y disidencias de las FARC en las zonas fronterizas, así como miles de hombres armados de diferentes milicias y grupos paramilitares, podrían causar una grave crisis interna si no se estabiliza el estado después del ataque de EE. UU.

Por ahora, todo parece indicar que el mando institucional ha pasado sin problemas a la figura de Delcy Rodríguez, una mujer fielmente chavista y con muchos conocimientos sobre la industria petrolera del país, ya que ejerce de ministra de Hidrocarburos desde 2024. Los EE. UU. ven en ella, de momento, la figura que puede liderar la transición y la apertura desde el chavismo hacia la democracia, siempre que haga caso a sus dictados. Trump ya ha amenazado con que "pagará un precio más alto que Maduro si no hace lo correcto".