Caso flagrante de catalanofobia en un restaurante del centro de Barcelona, mientras el establecimiento lo niega. Según avanzó este lunes RAC1, los camareros del local de la calle Balmes de la cadena de comida ecuatoriana El Ñaño discriminaron y despreciaron a un cliente el pasado sábado por el simple hecho de hablar en catalán. De acuerdo con su relato, uno de los camareros lo entendió sin problemas cuando lo atendió, pero más tarde soltó en voz alta un "habla en español" mientras el cliente hablaba con otra camarera.
El hombre se le encaró, y se le escapó un insulto: "Cabró, de què vas?". Lejos de calmar la situación, una chica de una mesa de al lado también empezó a increparle porque él mantenía el catalán. "¿Qué está pasando?, yo no he hecho nada. Solo estoy hablando mi lengua y he recibido un comentario xenófobo contra mi cultura", pensó. Para más inri, vino una encargada a intentar poner paz... y no solo no se disculpó, sino que hizo más burlas sobre la lengua. Además, felicitó al acompañante del denunciante, un chico venezolano, porque él sí que les hablaba en castellano.
40 minutos para la hoja de reclamaciones
A todo esto hay que sumar que el restaurante no cumple la normativa lingüística, ya que todos los letreros están en castellano y no tiene la carta en catalán —hecho que el establecimiento niega—. Así pues, el cliente decidió pedir la hoja de reclamaciones, que no fue un trámite sencillo. Él la rellenó con su versión, pero desde el restaurante le dijeron que se tomarían su tiempo antes de darle la hoja con la versión del local. "Quizás tardemos una hora", le dijeron. Los minutos pasaban, y nadie terminaba de rellenar la hoja. Le dijeron que no se la darían hasta que les obligara la policía, y él los llamó, pero no enviaron a nadie. Incluso llegó a salir a la calle para detener alguna patrulla. Lo llegaron a tener esperando 40 minutos, y tan solo le entregaron una hoja con dos frases.
Antes, el cliente fue al lavabo y se encontró con el camarero en cuestión, y se dirigió a él: "Le dije que es respetable el hecho de ir a vivir y trabajar a otros lugares para buscar una vida mejor, pero que lo mínimo era respetar y ser tolerantes con la cultura que ellos acoge". Y añadió que si había algún problema con eso, se podía ir a Madrid, León o a su tierra. Lejos de entenderlo, el camarero lo acusó de xenofobia y afirmó que le había dicho que se fuera a su país.
La respuesta del restaurante
Mientras esperaba la hoja de reclamaciones, continuaron las burlas y los comentarios sobre que no entendían el catalán. "Cuando yo les decía que lo que hacían era un acto de catalanofobia, una de ellas se reía y decía que nunca había sentido aquella fobia, que había sentido otras, como la fobia a las arañas", lamenta el hombre, que añade que le dijeron que estaban "en España" y que el restaurante es ecuatoriano. Y la cosa no terminó aquí: después de marcharse, recibió dos llamadas de un número oculto, que sospecha que eran de alguien relacionado con el restaurante —es decir, una vulneración de su protección de datos, que se sumaría a la discriminación lingüística y al maltrato—.
Después de conocerse los hechos, desde el grupo El Ñaño aseguraron a Rac1 que investigarán los hechos, y lamentaron que se les aplique la etiqueta de catalanofobia. Consideran que esta etiqueta no refleja su relación con Barcelona, donde hace más de 25 años que están establecidos y donde se sienten plenamente integrados como parte de la sociedad catalana. Recuerdan que celebran tanto festividades ecuatorianas como catalanas, como la Diada o Sant Jordi, hecho que consideran que refleja su voluntad de integración y respeto hacia la cultura local. En cuanto a la carta, como decíamos, aseguraron que sí que está disponible en catalán y que siempre han intentado ofrecer un servicio respetuoso con la diversidad lingüística y cultural de la ciudad. También quisieron remarcar su sensibilidad con cualquier situación de discriminación, ya que han sufrido racismo como personas latinas. "Sabemos perfectamente qué significa sentirse excluido o tratado con prejuicios, y odiamos pensar que alguien se haya podido sentir así en nuestra casa", señalaron. A raíz del caso han recibido reseñas negativas, reservas falsas y mensajes de odio en las redes, hecho que ha tenido un impacto considerable tanto en el negocio como en el equipo humano que forma la empresa, motivo por el cual ahora quieren aclarar los hechos y trabajar con respeto hacia todas las personas y culturas.