Nicolás Maduro ya está en Nueva York y ha ingresado en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, donde permanecerá en prisión preventiva a la espera de comparecer ante el tribunal, “como muy pronto el lunes”. La llegada se ha producido después de un traslado con un fuerte despliegue. Según los relatos recogidos, Maduro y su mujer, Cilia Flores, fueron procesados primero en dependencias de la DEA y, posteriormente, conducidos hasta el complejo penitenciario de Brooklyn. La Casa Blanca, a través de una de sus cuentas, ha difundido imágenes del traslado dentro del centro. En el vídeo, se le ve caminando por un pasillo “sobre una alfombra con el emblema de la DEA”, flanqueado por dos agentes. En este trayecto, saluda a algunas personas y pronuncia un breve “feliz año nuevo”. En otro momento de la llegada, en un vídeo se recoge cómo dice “buenas noches y feliz año nuevo”. La captura del líder chavista y su mujer forma parte de una operación denominada Absolute Resolve (Determinación Absoluta). Según el relato, Maduro y Flores “estaban durmiendo” cuando entraron los soldados y trataron de llegar “a una especie de búnker”, pero “no llegaron a tiempo”. Donald Trump describió la escena como si fuera de un “programa de televisión”.

¿De qué está acusado?

En Nueva York, un gran jurado lo imputó por **delitos vinculados al narcotráfico, el terrorismo y la posesión de drogas y armas.** Entre los puntos centrales del caso, se le atribuye una supuesta participación en un plan para importar “miles de toneladas” de cocaína a Estados Unidos y, también, el apoyo a bandas criminales que tendrían como objetivo atacar a EE. UU. La fiscal general **Pam Bondi** hizo pública la acusación y aseguró que, tanto él como su mujer, “pronto se enfrentarán a todo el peso de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”.

Cómo es el MDC de Brooklyn: el lugar donde queda encarcelado

El Metropolitan Detention Center es la única cárcel federal activa del estado de Nueva York y está situado en pleno barrio de Brooklyn, en una zona industrial cercana al paseo marítimo. Abrió en los años noventa por la sobrepoblación del Metropolitan Correctional Center (MCC) y, con el tiempo, ha ganado notoriedad tanto por los internos de gran perfil como por las denuncias sobre condiciones. En los últimos años, la población del centro se ha movido entre 1.200 y 1.600 detenidos, con aproximadamente 500 empleados. Dispone de instalaciones al aire libre para actividades recreativas, una unidad médica propia, biblioteca y programas educativos. Pero lo que ha marcado la reputación del centro son las acusaciones reiteradas de violencia interna, falta de personal y problemas de funcionamiento. En los textos aportados, el centro es definido como “el infierno en la tierra” y también como “el Guantánamo de Nueva York”.

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Entre las quejas atribuidas a presos y familiares se encuentran confinamientos prolongados, restricciones de visitas y salidas de celda, dificultades para ducharse o hacer ejercicio y falta de comunicaciones. También se recogen episodios graves: “Desde 2021, al menos cuatro reclusos se han suicidado allí”; y se mencionan muertes y agresiones, como la de un interno apuñalado en junio de 2024 y otro recluso herido en una pelea un mes después. “He presenciado homicidios, apuñalamientos y amenazas sistemáticas a mi integridad. Fui apartado casi un año en las celdas de castigo sin haber violado ninguna norma”, aseguran algunos reclusos. Algunos jueces, según el Clarín, han llegado a describir la situación como “atroces”, “inhumanas” y han evitado enviar allí a condenados.