La tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel continúa escalando y entra en una fase especialmente delicada. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha advertido que Teherán podría responder con represalias directas contra infraestructuras de sus adversarios si continúan los ataques contra instalaciones iraníes. En un mensaje publicado en la red social X, Ghalibaf ha lanzado una advertencia clara. “Que sepa el enemigo que, haga lo que haga, habrá una respuesta inmediata y proporcional. Hoy lucharemos ojo por ojo, diente por diente y sin excepciones”, ha afirmado.
El dirigente iraní ha ido más allá y ha asegurado que cualquier ofensiva contra instalaciones del país podría tener una respuesta equivalente. “Si inician una guerra contra las infraestructuras, atacaremos sin duda sus infraestructuras”, ha escrito.
دشمن بداند هر کاری انجام دهند، بدون تردید ما به ازای متناسب و فوری خواهد داشت؛ هیچ شرارتی بیپاسخ نمیماند، ما امروز قاعدهٔ «چشم در برابر چشم» را حکم میکنیم؛ بیتعارف، بیاستثنا.
— محمدباقر قالیباف | MB Ghalibaf (@mb_ghalibaf) March 10, 2026
اگر جنگ زیرساخت را آغاز کنند، بدون شک زیرساختها را هدف قرار خواهیم داد.
Las declaraciones llegan en plena escalada militar en el Próximo Oriente. Este martes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado abierta la posibilidad de reemprender conversaciones con Irán, aunque ha admitido que quizás ya no considera necesario iniciar un nuevo proceso de negociación. Sus declaraciones llegan en un momento de gran tensión entre los dos países, coincidiendo con el anuncio de un día de bombardeos intensos contra objetivos iraníes, lo que refuerza la contradicción entre su oferta de diálogo y la escalada militar en Oriente Medio.
En una entrevista concedida a la cadena Fox News, Trump respondió que podría estar dispuesto a hablar con el gobierno iraní si se dan las condiciones adecuadas. “Es posible”, dijo cuando se le preguntó si estaría abierto a negociar con Teherán. A continuación, pero, matizó su respuesta y afirmó que eso dependería de los términos de esas conversaciones, mientras la Casa Blanca coordinaba una ofensiva de bombardeos que podría convertirse en la más intensa desde el inicio del conflicto.
Irán pone en duda el diálogo
A pesar de esta aparente apertura, el presidente estadounidense también mostró escepticismo sobre la necesidad de un nuevo diálogo. Según explicó posteriormente, “en cierto modo” ya no necesita hablar con Irán, una afirmación que refleja la complejidad de las relaciones entre Washington y Teherán en plena crisis regional.